Yoga Sūtras

Aforismos sobre Yoga de Patañjali

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Actualizado: febrero, 2017

 

वितर्का हिंसादयः कृतकारितानुमोदिता लोभक्रोधमोहपूर्वका मृदुमध्याधिमात्रा दुःखाज्ञानानन्तफला इति प्रतिपक्षभावनम्॥३४॥

vitarkā hiṃsādayaḥ kṛtakāritānumoditā lobhakrodhamohapūrvakā mṛdumadhyādhimātrā duḥkhājñānānantaphalā iti pratipakṣabhāvanam ||34||

[Las malas intenciones, como] ocasionar daño y similares, que proceden de ideas opuestas [a las abstenciones y las observancias], [pueden ser] efectuadas por uno mismo, mandadas efectuar o ser [simplemente] aceptadas; [pueden estar] basadas en la codicia, la ira o la confusión; [y pueden ser] de carácter débil, moderado o intenso; sus consecuencias son dolor e ignorancia interminables; por todo ello, [se debe practicar] la consideración de lo contrario

(Traducción propia)

(Otras traducciones)

Vyaas Houston

Vitarka-las creencias opuestas, tales como hiṃsā-hacer daño, etc., ya sean hechas, ocasionadas o aprobadas, están condicionadas por la codicia, la ira y la confusión; son débiles, moderadas o excesivas y tienen consecuencias interminables de dolor e ignorancia. Por tanto, hay que realizar sus opuestos

Georg Feuerstein

Nociones [malsanas], [como] hacer daño y otras, ya sean hechas, causadas o aprobadas, ya surjan de la codicia, la ira o el deseo, ya sean modestas, moderadas o excesivas —[tienen su] interminable fruto en la ignorancia (avidyā) y el sufrimiento (duḥkha); por tanto, [el yogui debe dedicarse a] el cultivo de sus opuestos

Christopher Chapple y Yogi Ananda Viraj

Pensamientos discursivos como la violencia, etc., sean efectuados, causados o aprobados, conteniendo codicia, ira o engaño, y siendo débiles, moderados o intensos , tienen como frutos interminables la insatisfacción y la ignorancia; por tanto, [se prescribe] el cultivo de los opuestos

P. V. Karambelkar

Los vitarkas son hiṃsā y similares, protagonizados por uno mismo, a través de otros (o) autorizados y aprobados (para los demás), (los cuales) pueden ser consecuencia de codicia, ira (o) deseo, (pueden efectuarse en) grado pequeño, moderado o extremadamente intenso (y) pueden conducir a resultados interminables de dolor (desgracia e) ignorancia. Por tanto, (hay que intentar) el cultivo de tendencias (mentales) opuestas (a los vitarkas concretos)

James Haughton Woods

Debido a que las consideraciones perversas tales como hacer daño, ya sean hechas, ocasionadas o aprobadas, ya resulten de la codicia, la ira o el deseo, ya sean suaves, moderadas o vehementes, encuentran sus interminables consecuencias en dolor y falta de razonamiento, debe cultivarse sus opuestos

Pandit Usharbudh Arya

Los razonamientos equivocados o pensamientos anómalos son la violencia, etc.: 1.a. cometidos [por uno mismo], 1.b. causados para que otros los cometan, 1.c. consentidos; 2. Precedidos por 2.a. codicia, 2.b. ira, 2.c. deseo; 3.a. débiles, 3.b. moderados, 3.c. intensos. Su fruto es interminable dolor e ignorancia. Tales (pensamientos instituyen) el cultivo, el intento de ser, la impresión en uno mismo, por medio de la contemplación, de los principios opuestos [no violencia, etc.]

7. Phulgenda Sinha

Pensamientos impropios relacionados con la violencia o el daño se denominan vitarka. (Estos pensamientos son de tres tipos). Efectuados por uno mismo, por otros o mediante aprobación de los actos de terceros. Estos pensamientos impropios surgen debido a la codicia, ilusión o ira, que se expresan de forma débil, moderada o intensa. Estos pensamientos (vitarka) causan interminable dolor (pena) y consecuencias (dañinas) debido a la ignorancia. Por tanto, es necesario considerar los opuestos

Emilio García Buendía

Los deseos contrarios, (es decir,) la violencia y los demás, tanto los que uno hace, los que hace hacer o los que consiente, precedidos por la pasión, la cólera o el ofuscamiento, que tiene la medida de suave, mediana o alta, tienen como ilimitada consecuencia el sufrimiento y la falta de conocimiento; por ello (debe practicarse) el desarrollo de la idea opuesta

Oscar Pujol

La meditación sobre los contrarios consiste en considerar que las malas intenciones, como la violencia, [la mentira] y otras, bien sean cultivadas por uno mismo, instigadas o permitidas, tienen como resultado el dolor y la ignorancia interminables. Estas [malas intenciones] van siempre precedidas por la codicia, la cólera o la confusión y se producen en un grado suave, medio o fuerte.

 

Pratipakṣabhāvana es tanto cualquier reflexión que permite volver a ver con calma los problemas que pueden surgir, como el conjunto de las disposiciones requeridas y que se adoptan para apartar o disminuir estos problemas. Se trata de una desviación favorable que va en el sentido de la purificación y que reviste un doble aspecto: el de la actitud mental (la reflexión) y el del ajuste dinámico (el comportamiento obvio). Este sūtra, el más largo, toma en consideración muchos elementos. Distingue en primer lugar tres clases de acción: la que el individuo realiza por sí mismo (kṛta), aquella de la que es responsable porque la manda o la sugiere a otro (kārita), y la que deja de realizar con complacencia (anumoditā). El campo de actividad, englobado de este modo, es muy amplio y sobrepasa con mucho la noción corriente de responsabilidad: toda forma de participación, activa o pasiva, surge de esta tipología tripartita. También se citan algunos ejemplos que preceden a la aparición del problema: la avidez (lobha), la cólera (krodha), el extravío (moha), de lo que uno puede darse cuenta cuando, en un momento dado, se tiene una visión clara sobre sí mismo. Patañjali observa además que una situación puede vivirse con diferentes niveles de intensidad. En el grado más anodino de la turbación (mṛdu), es necesario tomarlo en consideración pero se hace sin dramatismo. Cuando es ya más importante (madhya), debe prestarse una atención más seria. Finalmente el caso se puede mostrar como grave y urgente (adhimātra), aunque no se tenga clara conciencia de ello. El sūtra termina fijándose en el interés que existe; para quien practica pratipakṣabhāvana, en reflexionar sobre los frutos (phala) de sus actos: los resultados de actos negativos se componen de sufrimiento y de ignorancia (duḥkha, ajñāna) y no tienen nada en común con los intereses inmediatos que guían nuestra acción. Quien está cada vez más impregnado de esta conciencia de las consecuencias a más largo plazo, puede entonces evitar muchos comportamientos nocivos (Marechal, Claude “Viniyoga”).

 

Vocabulario

vitarkā hiṃsā-ādayaḥ kṛta-kārita-anumoditāḥ lobha-krodha-moha-pūrvakāḥ mṛdu-madhya-adhimātrāḥ duḥkha-ajñāna-ananta-phalāḥ iti pratipakṣa-bhāvanam

vitarkā hiṃsā-ādayaḥ (ideas contrarias como ocasionar daño y similares), kṛta-kārita-anumoditāḥ (efectuadas, ocasionadas o aceptadas); lobha-krodha-moha-pūrvakāḥ (consecuencia de la codicia, la ira o el engaño); mṛdu-madhya-adhimātrāḥ (débiles, moderadas o intensas); duḥkha-ajñāna-ananta-phalāḥ (causan dolor e ignorancia interminables); iti pratipakṣa-bhāvanam (en consecuencia, la consideración de los opuestos)

 

vitarka (vitarkāḥ): (m, nom, sg) pensamiento discursivo, deliberación, consideración, duda, conjetura, suposición; 1) idea contraria; 2) idea nociva; 3) divergencia.

hiṃsā-: violencia, daño, mal, perjuicio, dolor; hostil, dañino.

ādi (ādayaḥ): (m, nom, pl) 1) etcétera, estos y otros similares; 2) primeros, comienzos, principios.

kṛta-: logrado, hecho, completado.

kārita-: por hacer o efectuar; procedimiento, conducta, comportamiento.

anumodita (anumoditāḥ): (m, nom, pl) con consentimiento, con aprobación o aceptación, satisfactoriamente.

lobha-: avidez, codicia, deseo, ansia.

krodha-: cólera, ira.

moha-: pérdida de la conciencia, desconcierto, aturdimiento, perplejidad, simpleza, insensibilidad.

pūrvaka (pūrvakāḥ): (m, nom, pl) acompañados o precedidos de algo; 1) precedentes, basados en algo, 2) consistentes sobre todo en algo concreto.

mṛdu-: suave, delicado, blando, modesto, ligero, débil, flojo.

madhya-: moderado, medio, central, intermedio.

adhimātra (adhimātrāḥ): (m, nom, pl) intenso, poderosos, extremo, excesivo, extraordinario.

duḥkha-: descontento, sufrimiento, molestia, dolor, pena, dificultad, problema.

ajñāna-: falta de comprensión o de conocimiento, ignorancia.

ananta-: sin fin, interminable, infinito.

phala (phalāḥ): (m, nom, pl) efectos, resultados, consecuencias; 1) frutos, referidos a la recompensa moral o pago kármico de acciones propias; 2) repercusiones.

iti: así, de esta forma, en consecuencia, por tanto, en definitiva, finalmente.

pratipakṣa-: contrario, opuesto.

bhāvana (bhāvanam): (n, nom, sg) realización, nacimiento, surgimiento, aparición; 1) el estado de nacimiento o surgimiento a la existencia, 2) contemplación, consideración, cultivo, proyección o evocación mental.

pratipakṣabhāvana (pratipakṣabhāvanam): (n, nom, sg) consideración de los opuestos.

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

tatra hiṃsā tāvat—kṛta-kāritānumoditeti tridhā |

De estas (consideraciones), el ocasionar daño tiene tres formas: (i) directa (hecho por uno mismo), (ii) indirecta (mandado hacer a otro) y (iii) consentida (aprobada cuando lo ha efectuado otro).

 

ekaikā punas tridhālobhena māṃsa-carmārthena, kordhenāpakṛtam aneneti, mohena dharmo me bhaviṣyatīti |

A su vez, cada una (de estas tres formas de hacer daño) (puede) tener (una de estas) tres procedencias: (i) codicia, como (matar un animal) para (conseguir) su carne y piel; (ii) ira, como la de quien se siente agraviado (y desea venganza); (iii) engaño, como la de quien cree que adquirirá mérito (sacrificando a ese animal).

 

lobha-krodha-mohāḥ punas trividhā mṛdu-madhyādhimātrā iti |

Codicia, ira y engaño también tienen tres tipos: (i) suave, (ii) moderado e (iii) intenso.

 

evaṃ sapta-triṃśatir bhedā bhavanti hiṃsāyāḥ |

Así, el ocasionar daño tiene veintisiete divisiones.

 

mṛdu-madhyādhimātrāḥ punas trividhāḥ—mṛdu-mṛdur madhya-mṛdus tīvra-mṛdur iti |

Más aún, cada una de estas tres últimas (suave, moderado e intenso) tiene tres subdivisiones más: (i) débilmente suave, (ii) medianamente suave, y (iii) fuertemente suave;

 

tathā mṛdu-madhyo madhya-madhyas tīvra-madhya iti |

así como también (i) débilmente moderado, (ii) medianamente moderado, y (iii) fuertemente moderado;

 

tathā mṛdu-tīvro madhya-tīvro’timātra-tīvra iti |

al igual que (i) débilmente intensa, (ii) medianamente intensa, y (iii) fuertemente i intensa.

 

evam ekāśīti-bhedā hiṃsā bhavati |

De esta forma, tenemos ochenta y una variedades de violencia.

 

punar niyama-vikalpa-samuccaya-bhedād asaṅkhyeyā prāṇa-bhṛd-bhedasyāparisaṅkhyeyatvād iti |

No obstante, las distintas (formas de causar daño) (son) innumerables a causa de las diferentes costumbres, las opciones (que se pueden presentar) y los (sacrificios) colectivos, pues la variedad de seres vivos (también es) innumerable.

 

evam anṛtādiṣv api yojyam |

Este análisis es de aplicación igualmente en los casos de falsedad y de otras (violaciones de abstenciones y observancias).

 

te khalv amī vitarkāḥ—duḥkhājñānānanta-phalā iti pratipakṣa-bhāvanam |

La contemplación de los opuestos (sería, en este caso): “esas ideas contrarias (a las abstenciones y las observancias) conducen a los innumerables frutos de dolor e ignorancia”;

 

duḥkham ajñānaṃ cānantaṃ phalaṃ yeṣām iti pratipakṣa-bhāvanam |

(o también) “dolor e ignorancia (son) los innumerables frutos de esos (pensamientos contrarios)”.

 

tathā ca hiṃsakas tāvat prathamaṃ badhyasya vīryam ākṣiptati,

De esta forma, el que causa daño, en primer lugar reduce la resistencia de su víctima;

 

tataś ca śastrādi-nipātena duḥkhayati |

seguidamente le causa dolor hiriéndole con su arma, o algo parecido;

 

tato jīvitād api mocayati |

y después, incluso, le quita la vida.

 

tato vīryākṣepād asya cetanācetanam upakaraṇaṃ kṣīṇa-vīryaṃ bhavati |

Por haber debilitado a su víctima, los instrumentos conscientes e inconscientes (cuerpo, mente y sentidos) del asesino, perderán progresivamente su fuerza.

 

duḥkhotpādān naraka-tiryak-pretādiṣu duḥkham anubhavati | jīvanta-vyaparopaṇāt pratikṣaṇaṃ ca jīvitātyaye vartamāno maraṇam icchann api duḥkha-vipākasya niyata-vipāka-vedanīyatvāt kathamcid evocchvasiti |

Por haber causado dolor, experimentará dolor en sí mismo, ya en el infierno, ya (reencarnado) como animal o como fantasma. Por haber matado a otro, volverá a vivir otra vida en la que (constantemente) estará en peligro de morir. Y aunque desee la muerte, de una u otra forma continuará vivo, pues debe experimentar en esta vida las consecuencias (de haber causado) dolor.

 

yadi ca kathamcit puṇyāvāpagatā hiṃsā bhavet, tatra sukha-prāptau bhaved alpāyur iti |

Pero si, de alguna manera, el dolor ocasionado se compensa con virtud, entonces se goza de una vida feliz, aunque corta.

 

evam anṛtādiṣv api yojyaṃ yathā-sambhavam |

Este razonamiento se aplicará —con los necesarios ajustes— a otras (ideas contrarias), como la mentira.

 

evaṃ vitarkāṇāṃ cāmum evānugataṃ vipākam aniṣṭaṃ bhāvayan na vitarkeṣu manaḥ praṇidadhīta ||34||

Siendo consciente de las inevitables e indeseables consecuencias de los pensamientos (perversos), la mente no debería volver a dirigir (su atención) hacia esas ideas.

—En este aforismo Patañjali nos dice cómo evitar las contradicciones entre los cinco principios. Este excelente método nos permite invertir las causas del sufrimiento aceptando el valor negativo de nuestra actitud; apreciando su gravedad; investigando su origen; determinando nuestra propia tasa de responsabilidad; y, finalmente, meditando en la interminable dimensión de los efectos negativos (Bouanchaud, Bernard “The Essence of Yoga”).

—Por ejemplo, un deseo súbito de actuar con rudeza, de aprobar o apoyar acciones duras, puede ser frenado reflexionando sobre sus consecuencias nocivas. Actos de este tipo provienen, a menudo, de instintos inferiores como la cólera, la posesividad o un juicio deficiente. Sea cual sea la importancia de estas acciones, la reflexión en una atmósfera favorable puede frenar nuestros deseos de actuar de esta manera (Desikachar, TKV “Yoga-sūtra de Patañjali”).

Este aforismo no deja lugar a dudas sobre la severidad que se espera en la represión de los impulsos nocivos. Cualquiera que sea la razón y sea cual sea su intensidad, conducen al extravío del yogui, a la intensificación de su ceguera espiritual y al aumento de su profundo malestar con la vida ordinaria. Sólo la firme adhesión a los principios del yoga puede impedir la equivocación sobre la actitud natural que hace justificables el daño intencional (competiciones, guerras), el robo (evasión de impuestos) o la mentira (publicidad) (Feuerstein, Georg “The Yoga-Sūtra of Patañjali”).

—Si uno se hace la pregunta de por qué es preciso observar una determinada conducta moral para alcanzar la meta del Yoga de los Yogasūtras que parece ser de naturaleza puramente psicológica, el samādhi, aquí se explica el motivo. La violencia y todas las demás tendencias opuestas generan sufrimiento (duḥkha) y ausencia de conocimiento sin fin. No obstante surge la duda si no se están mezclando dos ámbitos diferentes, el ético y el psicológico o si se defiende una postura de psicologismo ético. Una posible respuesta a esto podría ser la de considerar que todas aquellas conductas tendentes a la tranquilidad de la agitación de la vida psíquica se pueden considerar moralmente correctas. Esto podría ser un criterio de moralidad objetivo y universal superando las éticas “débiles” o por convención (García Buendía, Emilio “El yoga como sistema filosófico”, pag. 327).

 

Bhoja — Rāja-Mārtanda (1018-1060)

||2.34|| ētē pūrvōktāḥ vitarkāḥ hiṅsādayaḥ prathamaṅ tridhā bhidyantē kṛtakāritānumōditā bhēdēna. tatra svayaṅ niṣpāditāḥ kṛtāḥ. kuru kurviti prayōjakavyāpārēṇa samutpāditāḥ kāritāḥ. anyēna kriyamāṇāḥ sādhvityaṅgīkṛtā anumōditāḥ. ētacca traividhyaṅ parasparavyāmōhanivāraṇāyōcyatē. anyathā mandamatirēvaṅ manyēta na mayā svayaṅ hiṅsā kṛtēti nāsti dōṣa iti. ētēṣāṅ kāraṇapratipādanāya lōbhakrōdhamōhapūrvakā iti. yadyapi lōbhakrōdhau prathamaṅ nirdiṣṭau tathā.pi sarvaklēśānāṅ mōhasyānātmani ātmābhimānalakṣaṇasya nidānatvāttasminsati svaparavibhāgapūrvakatvēna lōbhakrōdhādīnāmudbhavānmūlatvamavasēyam. mōhapūrvikā sarvā dōṣajātirityarthaḥ. lōbhastṛṣṇā. krōdhaḥ kṛtyākṛtyavivēkōnmūlakaḥ prajvalanātmakaścittadharmaḥ. pratyēkaṅ kṛtādibhēdēna triprakārā api hiṅsādayō mōhādikāraṇatvēna tridhā bhidyantē. ēṣāmēva punaravasthābhēdēna traividhyamāha -- mṛdumadhyādhimātrāḥ. mṛdavō mandā na tīvrā nāpi madhyāḥ. madhyā nāpi mandā nāpi tīvrāḥ. adhimātrāstīvrāḥ. pāścāttyā nava bhēdāḥ. itthaṅ traividhyē sati saptaviṅśatirbhavati. mṛdvādīnāmapi pratyēkaṅ mṛdumadhyādhimātrabhēdāttraividhyaṅ saṅbhavati. tadyathāyōgaṅ yōjyam. tadyathā -- mṛdumṛdurmudamadhyō mṛdutīvra iti. ēṣāṅ phalamāha -- duḥkhājñānānantaphalāḥ. duḥkhaṅ pratikūlatayā.vabhāsamānō rājasaścittadharmaḥ. ajñānaṅ mithyājñānaṅ saṅśayaviparyayarūpaṅ, duḥkhājñānē anantamaparicchinnaṅ phalaṅ yēṣāṅ tathōktāḥ. itthaṅ tēṣāṅ svarūpakāraṇādibhēdēna jñātānāṅ pratipakṣabhāvanayā yōginā parihāraḥ kartavya ityupadiṣṭaṅ bhavati.

La violencia y el resto, ya mencionado anteriormente, se divide, primeramente, en tres clases: hecho, ocasionado y aprobado. Lo hecho es lo realizado por uno mismo. Lo ocasionado es lo que ocurre por efecto de una incitación, expresada bajo la forma de: “¡hazlo, hazlo!” Lo aprobado es lo aceptado, cuando es hecho por otra persona, con las palabras: “¡Bien hecho, bien hecho”. Esta triple división tiene por objeto impedir la confusión respecto de cada uno de ellos; si no, algún tonto podría pensar que, no habiendo ejercido él mismo violencia, no le alcanza falta ninguna. Con el objeto de indicar la causa de esto, dice: precedido por el deseo, la cólera o la confusión. Aunque el deseo y la cólera sean enunciados en primer lugar, sin embargo, la confusión (mental), cuyo rasgo característico es considerar la existencia del sí-mismo en lo que carece de sí-mismo, es el origen de todas las imperfecciones; y siendo así, ha de entenderse que ella es la raíz, puesto que de su surgimiento se sigue el surgimiento del deseo, la cólera, etc., como consecuencia de la distinción entre lo propio y lo ajeno. El deseo es la sed (tṛṣṇā) o ansia. La cólera es una condición de la mente, de naturaleza inflamable, que elimina de raíz la capacidad para distinguir entre lo que debo y lo que no debo hacer. Cada una de estas condiciones es triple, según que se les considere como realizadas, etc.; y también la violencia, etc., son presentadas bajo tres aspectos, según se les considere como ocasionadas por la confusión mental, etc. Son de nuevo consideradas bajo un triple aspecto, según sean de condición suave, moderada o extraordinaria. Suave significa lento, es decir, ni excesivo ni moderado. Lo moderado no es ni lento ni excesivo. Lo extraordinario o excesivo no es ni lento ni moderado. Resultan así nueve tipos, y como cada uno de éstos es triple, el resultado total es de veintisiete. De nuevo, cada una de estas divisiones en suave, etc., según se les considere suaves, moderadas o extraordinarias, se combinan triplemente, tal como convenga. Así tenemos, por ejemplo, lo suavemente suave, lo suavemente moderado y lo suavemente extraordinario. Sus resultados los declara diciendo que tienen por fruto interminable el dolor y la ignorancia. El dolor es un estado (dharma) de la mente, correspondiente a la cualidad activa (rajas), que se manifiesta en forma de un rechazo. La ignorancia es el falso conocimiento, bajo la forma del error o la duda. Así, queda explicado aquello que tiene por fruto interminable o ininterrumpido al dolor y la ignorancia. Se establece así que el yogui, que los ha conocido mediante la distinción de su naturaleza, causa, etc., debe eliminarlos produciendo su contrario.

 

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