Yoga Sūtras

Aforismos sobre Yoga de Patañjali

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Actualizado: febrero, 2017

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

uktāni pañca-bahiraṅgāṇi sādhanāni |

Han sido explicados los cinco miembros externos.

 

dhāraṇā vaktavyā

A continuación se explica la concentración (dhāraṇā).

El Capítulo II introdujo los ocho miembros del yoga de la acción como el método más importante para cumplir el propósito del yoga y describió los cinco primeros miembros. En este Capítulo se muestran los últimos tres miembros y sus logros. Estos tres miembros son resultados más bien que medios —son el florecimiento del yoga. Con su domino se adquieren facultades excepcionales. Abiertos a este potencial, se pueden experimentar no solo efectos positivos, sino también peligros y limitaciones. Dominando estos logros, el yoga culmina en el estado de liberación, que constituye el tema del Capítulo IV. La palabra vibhūti, traducida como facultades excepcionales, procede de la raíz vibhū, que significa “producir, ser producido, manifestarse, ser capaz”. Se puede traducir vibhūti de numerosas formas: grandeza de poder, capacidad, fuerza, prosperidad, éxito, dignidad, rango, esplendor, riqueza, rico, fortuna, poderes sobrenaturales, cenizas y marca espiritual. El Capítulo III expone las facultades excepcionales y los últimos tres miembros del yoga respondiendo a las siguientes cuestiones: III.1 a 3 ¿Cuáles son los pasos hacia el dominio?; III.4 a 8 ¿Qué es el dominio y cómo utilizarlo?; III.9 a 12 ¿Cuáles son los diferentes niveles de transformación?; III.13 a 36 ¿Cómo se explican las “facultades excepcionales”?; III.37 ¿Qué peligro presentan?; III.38 a 49 ¿Cuáles son las facultades excepcionales?; III.50 a 51 ¿Qué debemos evitar?; III.52 a 55 ¿En qué consiste la realización última? (Bouanchaud, Bernard “The Essence of Yoga”).

 

देशबन्धश्चित्तस्य धारणा॥१॥

deśabandhaścittasya dhāraṇā ||1||

[En estado de abstracción sensorial,] la concentración es la fijación de la mente en un [solo] punto

(Traducción propia)

(Otras traducciones)

Vyaas Houston

Dhāraṇa-centramiento es la fijación de citta-(la energía del) campo de conciencia en un punto focal

Georg Feuerstein

Concentración (dhāraṇa) es la vinculación de la conciencia a un [único] punto

Christopher Chapple y Yogi Ananda Viraj

La concentración de la mente es (su) sujeción a un lugar

P. V. Karambelkar

Dhāraṇa (es) el confinamiento de citta (1) en un punto; (2) dentro de una esfera (conceptual) limitada

James Haughton Woods

La vinculación del complejo mental a un lugar es la atención fija

29. Phulgenda Sinha

La sujeción de la mente a una zona (lugar) escogida se denomina concentración (Dhāraṇa)

Emilio García Buendía

La concentración de la mente consciente (es) la ligadura a un lugar

Oscar Pujol

La concentración es la fijación de la mente en un punto

 

Vocabulario

deśa-bandhaḥ cittasya dhāraṇā

dhāraṇā (la concentración) deśa-bandhaḥ cittasya (es la fijación de la mente en un punto)

 

deśa-: lugar, posición, región, espacio, punto.

bandha (bandhaḥ): (m, nom, sg) 1) conexión con algo, poner junto a algo, unir; 2) fijación, atadura, unión, apego.

citta (cittasya): (n, gen, sg) de o desde la mente, la razón, la inteligencia o la conciencia.

dhāraṇa (dhāraṇā): (f, nom, sg) concentración, retención; 1) unidireccionalidad mental o atención (ekāgratā) efectuada con ánimo de comprender el objeto; 2) sexto miembro del yoga de ocho pasos (aṣṭāṅga).

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

nābhi-cakre, hṛdaya-puṇḍarīke, mūrdhni jyotiṣi, nāsikāgre, jihvāgre, ity-ādim ādiṣu deśeṣu, bāhyeviṣaye cittasya vṛtti-mātreṇa bandha iti dhāraṇā ||1||

La concentración es la fijación de los procesos mentales en un punto concreto, ya sea en el centro energético del ombligo, en el loto del corazón, en la brillante luz (situada) en la cabeza, en la punta de la nariz o de la lengua, o en otras localizaciones similares; (o incluso) en objetos externos (al cuerpo).

Dhāraṇā es la atadura de la conciencia (citta) a un único punto. Es la práctica de la atención continua, que es la esencia de la unidireccionalidad (ekāgratā) (Feuerstein, George “Encyclopedic Dictionary of Yoga”).

En un depósito de agua con canales a cada lado, el agua fluirá igual en todos ellos, si los canales tienen una misma profundidad. Pero si excavamos uno de ellos más profundo, fluirá por él más agua. Cuando creamos una condición en que la mente, que se mueve en cien direcciones diferentes, se dirige hacia un solo punto, eso es dhāraṇā. Animamos una acción particular de la mente y a medida que esta acción se intensifica, los otros movimientos se calman gradualmente. Dhāraṇā es un peldaño de la escalera hacia dhyāna. En dhāraṇā la mente se mueve en una sola dirección y no pasa nada más. En un sentido puede decirse que dhāraṇā es a veces intermitente, pero es más exacto decir de él que puede ser interrumpido por distracciones (Desikachar, TKV “Yoga-sūtra de Patañjali”).

—Es un estado en el que sthiti (inercia) y kriyā (acción) se retardan tanto que casi todas las coberturas temporales de la mente se eliminan y ahora domina toda la escena el tercer componente, prakāśa (luz). En la radiación de este prakāśa, la mente se vacía de todos los objetos y se mantiene dentro de los confines del espacio interior. Aunque se vean los objetos, cesan de atraer a la mente, que ahora se interesa totalmente por descubrir la realidad que subyace en el mundo objetivo. Hay ahora vacío interior y vacío exterior (Desphande, P.Y. “El auténtico Yoga”).

—La dificultad radica aquí en la distinción entre la ekāgratā (atención intensa) y la concentración mental (dhāraṇā), pues es indudable que la atención puede ser considerada como una forma de concentración mental, y viceversa. Sin embargo, siendo el Yoga un proceso continuo, estamos seguros de que la dhāraṇā debe ser “superior” (es decir, más intensa, más eficaz) que la ekāgratā: donde ésta no era más que la fijación de la actividad mental sobre un solo objeto, la dhāraṇā debe aparecer como una meditación inmóvil, un recogimiento silencioso. Recordemos, en efecto, que, en el momento en que es retenido el aliento (kumbhaka), la atención se fija por sí sola, aunque solo sea sobre la disciplina de la respiración cuya práctica requiere que el pensamiento no se vea distraído. Eso es la ekāgratā. Además, cuando el adepto consigue realizar la retirada de los sentidos, la atención es mejor, ya que cesan de manifestarse las solicitaciones exteriores inoportunas. El pensamiento, no obstante, continúa existiendo, viviendo, lo cual implica actividad, dinamismo, difusión, dispersión, multiplicidad, etc. Dicho de otra manera, la ekāgratā (aun enriquecida por el pratyāhāra) no puede ser perfecta: así como las posturas no suprimen la vida corporal, la atención no implica la disolución de la actividad mental. Muy al contrario, ésta adquiere su máximo de eficacia cuando, estando inmóvil el cuerpo y suspendida la respiración (o muy espaciada), se encuentra además liberada de las coacciones que implica la actividad sensorial. Es decir, gracias al prāṇāyāma y a la ekāgratā que deriva naturalmente de él, el órgano mental, tras haber practicado la retirada de los sentidos, se encuentra apaciguado (śānta); en lo sucesivo, si ve formas, si oye sonidos, éstos no pueden ser otra cosa que fantasmas nacidos de la memoria, construcciones imaginarias coloreadas por las impregnaciones mentales (vāsanā). En último término, la conciencia que tenemos de la vida de nuestro propio cuerpo desaparece: el cuerpo se convierte en una cosa inerte. Y es entonces cuando el yogin, concentrando toda la potencia del órgano mental sobre este único objeto, obliga al pensamiento a volver sobre sí mismo, hasta conocer su verdadera naturaleza; la dhāraṇā, por su parte, constituye la etapa preliminar a la realización de esta unión, aquella en la que el individuo ve ya el fin, lo nota al alcance de la mano (Varenne, Jean “El Yoga y la Tradición hindú”).

Igual que la coincidencia enstática (samāpatti) es el proceso subyacente de la técnica del énstasis, la unidireccionalidad (ekāgratā) es el proceso subyacente de la técnica de concentración. Tal centramiento mental es a lo que se hace referencia con la fijación de la conciencia (Feuerstein, Georg “The Yoga-Sūtra of Patañjali”).

—La concentración es en realidad una ekāgratā, una “fijación en un solo punto” pero cuyo contenido es estrictamente nocional, en otras palabras, el dhāraṇā, y es por esto que se distingue de la ekāgratā, cuyo único objetivo es detener el flujo psicomental y “fijarlo en un solo punto”, el dhāraṇā efectúa esa fijación con el objeto de comprender (Eliade, Mircea “Yoga, inmortalidad y libertad”, pag. 78).

Patañjali expone ekāgratā y ekāgrya como dos sinónimos de dhāraṇā, significando ambos “unidireccionalidad”. M. Eliade especula que ekāgratā y dhāraṇā son distintos dado que el último es una fijación mental efectuada con el objetivo de comprender, lo cual está ausente en ekāgratā. No hay evidencias para esta hipótesis en los Yogasūtra, aunque esta sugerencia no carece de interés. Como constituyente formal del yoga de ocho pasos, dhāraṇā es esencialmente una técnica de la cual se puede afirmar que tiene como rasgo característico la unidireccionalidad mental (Feuerstein, Georg “The Philosophy of Classical Yoga”).

 

Bhoja — Rāja-Mārtanda (1018-1060)

||3.1|| tadēvaṅ pūrvōddiṣṭaṅ dhāraṇādyaṅgatrayaṅ nirṇētuṅ saṅyamasaṅjñāvidhānapūrvakaṅ bāhyābhyantarādi siddhipratipādanāya lakṣayitumupakramatē. tatra dhāraṇāyāḥ svarūpamāha --

En un solo sitio, es decir, por ejemplo, en el círculo (cakra) del ombligo, la punta de la nariz, etc. La fijación de la mente consiste en hacer firme a la mente, mediante la exclusión de todo objeto de los sentidos. Esto es llamado la concentración de la mente. El sentido es el siguiente. El yogui, cuyo órgano interno ha quedado impregnado por la purificación de la mente a través de la buena disposición; que ha cumplido con las abstenciones y las obligaciones; que ha conquistado las posturas; que ha logrado evitar la dispersión del aliento vital; que ha reducido por completo a la muchedumbre de los sentidos; el yogui, con el cuerpo erecto en un lugar libre de molestias, una vez con- quistados los pares de opuestos, debe hacer firme su mente, fijándola, por ejemplo, en la punta de la nariz, con el objeto de ejercitarse en el énstasis consciente. Una vez definida la concentración, con el fin de definir la meditación, dice ahora.

 

Śaṅkara Bhagavatpāda — Yoga-Bhāṣya-Vivaraṇa (s. XIV)

Seguidamente, se explica la tríada final de métodos internos, compuesta por concentración (dhāraṇā), meditación (dhyāna) e interiorización perfecta (samādhi). Hay una división entre métodos internos y externos y, en base a la misma, la sección anterior sobre la práctica concluyó con la explicación de los externos. Esta tríada se presenta ahora aparte para preservar su unidad. El introducir los métodos internos inmediatamente después de los externos hace referencia a la conexión entre las secciones. Ahora, en esta sección, el tema principal son los poderes y, por esta razón se empieza una nueva sección. La sencilla operación mental que consiste en mantener el proceso mental (vṛtti), se denomina dhāraṇā. Es simplemente la idea de ese lugar sin ninguna distracción (vikṣepa).

 

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