Yoga Sūtras

Aforismos sobre Yoga de Patañjali

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Actualizado: marzo, 2017

 

स्थूलस्वरूपसूक्ष्मान्वयार्थवत्त्वसंयमाद्भूतजयः॥४४॥

sthūlasvarūpasūkṣmānvayārthavattvasaṃyamādbhūtajayaḥ ||44||

Al efectuar la contemplación sobre la forma física, la naturaleza esencial, la forma sutil, su interconexión y la finalidad [de los elementos], [se logra] el dominio de [esos mismos] elementos

(Traducción propia)

(Otras traducciones)

Vyaas Houston

Mediante saṃyama en (su) estado grosero, svarūpa-naturaleza esencial, estado sutil, conexión y naturaleza de servicio hacia un objetivo – dominio de los bhūta-elementos

Georg Feuerstein

A través de la [práctica de la] restricción sobre lo físico, la forma esencial, lo sutil, la conexión y el objetivo [de los objetos] [el yogui logra] dominio sobre los elementos

Christopher Chapple y Yogi Ananda Viraj

A partir de saṃyama sobre la propia forma, sobre el significado y la conexión de lo sutil con la propia forma de lo grosero, hay dominio de los elementos

P. V. Karambelkar

A través de la actuación de saṃyama sobre lo grosero, la naturaleza, la sutilidad, la relatividad y el propósito (de los pañca-mahābhūtas) (se alcanza) el dominio sobre los elementos (es decir, sobre los pañca-mahābhūtas)

James Haughton Woods

Como resultado de la restricción sobre lo físico, el atributo esencial, lo sutil, la inherencia y el objetivo, hay dominio de los elementos

72. Phulgenda Sinha

Mediante la práctica de Saṃyama en las formas de los elementos groseros y sutiles, su relación mutua y su propósito, se obtiene la victoria sobre los elementos groseros (pañca bhūtas)

Emilio García Buendía

(Realizando) saṃyama sobre los cuerpos groseros, su propiedad esencial, los sutiles, sus cualidades y su finalidad (se consigue) la victoria sobre los elementos

Oscar Pujol

Gracias al dominio de lo tosco, de la esencia, de lo sutil, de la inmanencia y de la intencionalidad, la conquista de los elementos

 

—Los elementos (tierra, agua, fuego, viento y éter), constituyen el último término de la evolución. Ellos se presentan con cinco propiedades constitutivas: (i) una forma externa, densa y espesa que atrapa inmediatamente los sentidos; (ii) una naturaleza específica, una esencia constituida por factores constantes que lo caracterizan, como el calor para el fuego, el movimiento para el viento, etc.; (iii) cada uno está vinculado a una propiedad sutil; (iv) la inmanencia indica la relación con los tres guṇas que tejen, en distintas proporciones, toda la realidad; (v) la finalidad es la capacidad que los elementos poseen de permitir que el yo realice su experiencia y se libere. La totalidad del universo puede ser reducida a estos cinco factores. Una entidad se distingue de la otra porque posee una diversa proporción de guṇas, pero todas están orientadas a la misma finalidad, todas son modificaciones inmanentes en una forma densa y sutil de la misma materia primordial (Gardini, Walter “Yoga clásico”).

La filosofía natural del yoga expone cinco categorías de elementos (bhūtas) que juntos componen lo que puede considerarse el aspecto burdo de la Naturaleza. Pero estos objetos burdos tienen también una dimensión oculta no inmediatamente perceptible. En primer lugar, está lo que se denomina técnicamente como la “forma propia” de un objeto; esto es su característica esencial, como la solidez para la tierra, la liquidez para el agua, la movilidad para el aire, etc. En segundo lugar, está la denominada dimensión sutil del objeto que coincide con su causa en el siguiente nivel más profundo. En el caso de los elementos son, según Vyāsa, los tanmātras o potencialidades. La “conectividad”, en opinión de Vyāsa, se refiere a los constituyentes primarios (guṇas) de la Naturaleza, comunes a todas las cosas. Finalmente, la “utilidad” es la teleología inmanente en tales constituyentes primarios, puesto que sirven al sí-mismo-esencial, tanto para experimentar el mundo, como para liberarse de él (Feuerstein, Georg “The Yoga-Sūtra of Patañjali”).

 

Vocabulario

sthūla-svarūpa-sūkṣma-anvaya-arthavattva-saṃyamāt bhūta-jayaḥ

sthūla-svarūpa-sūkṣma-anvaya-arthavattva-saṃyamāt (al efectuar la contemplación sobre la forma física, la naturaleza esencial, la forma sutil, la interconexión y la finalidad), bhūta-jayaḥ (dominio de los elementos)

 

sthūla-: denso, grosero, tosco, sólido, material (opuesto de sūkṣma); 1) forma física, grosera o material (denota lo más externo o visible); 2) aspecto de una cosa.

svarūpa-: identidad, esencia, forma propia, condición propia.

sūkṣma-: sutil, fino, delicado (opuesto de sthūla); 1) atómico, no visible físicamente (denota la dimensión psíquica o interna del objeto); 2) átomo.

anvaya-: asociación, conexión; nexo, vínculo.

arthavattva-: intencionalidad, finalidad, propósito, significado, importancia.

saṃyama (saṃyamāt): (m, abl, sg) mediante el control, a raíz de mantener unido, con el autocontrol; 1) a partir de la contemplación, la concentración perfecta, el completo sometimiento o el autocontrol total; 2) con la práctica continuada de concentración (dhāraṇā), meditación (dhyāna) e identificación completa (samādhi) sobre un mismo objeto.

bhūta-: elemento, esencia, ser, criatura; 1) indica la existencia en devenir, en cuanto desarrollándose; 2) elementos densos que constituyen el cuerpo físico y el mundo visible o tangible, de los cuales tenemos conciencia en las experiencias sensoriales.

jaya (jayaḥ): (m, nom, sg) conquista, victoria, dominio, supremacía, maestría.

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

tatra pārthivādyāḥ śabdādayo viśeṣāḥ sahākārādibhir dharmaiḥ sthūla-śabdena paribhāṣitāḥ | etad bhūtānāṃ prathamaṃ rūpam |

En este (sistema de pensamiento), (i) los (cinco elementos) que se inician a partir de la tierra (los cuales poseen un aspecto general y otro característico), tienen (como característico) el sonido y otros aspectos perceptibles; (este aspecto) característico junto con sus propiedades (dharma), como la forma y otras, se denomina técnicamente forma física (concreta) (sthūla). Este es el primer aspecto de los elementos.

—Cuando se habla de “forma grosera” se hace referencia a cualquier objeto percibido por los sentidos como un vaso o un vestido. Dichas cosas se encuentran formadas por una serie de combinación de elementos (tierra, agua, etc.) y que se nos presentan revestidos con una serie de cualidades que caracterizan a cada uno de dichos elementos (viśeṣa); a su vez, la existencia de dichas propiedades diferenciadoras hacen posible una función especial como la posibilidad de ser oídas, de ser vistas, etc. por lo que se denomina a dicha posibilidad como la propiedad (dharma) de cada uno de dichos elementos. Todo lo anterior es lo que en este aforismo se engloba bajo la denominación de “cuerpos groseros” (sthūla) palabra sánscrita sinónima de mahābhūtas (García Buendía, Emilio “El yoga como sistema filosófico”, pág. 411).

 

dvitīyaṃ rūpaṃ sva-sāmānyam | mūrtir bhūmiḥ, sneho jalam, vahnir uṣṇatā, vāyuḥ praṇāmī, sarvato-gatir ākāśa ity etat-svarūpa-śabdenocyate |

(ii) El segundo aspecto es el genérico. Así por ejemplo, un perfil definido (mūrti) en el caso de la tierra, liquidez con el agua, ignición con el fuego, impulso con el aire (o viento) y omnipresencia con el espacio. Este aspecto se denomina técnicamente naturaleza esencial (svarūpa).

—Con independencia de las cualidades diferenciadoras (viśeṣa) con las que se nos presentan a nuestros sentidos las diferentes cosas y las propiedades o cualidades asociadas a ellos (dharmas), cada uno de los elementos “groseros” posee una esencia o cualidad básica fundamental que consiste en la penetrabilidad en el caso del espacio, en la fluidez en el caso del agua, etc. Por medio del saṃyama sobre dicha cualidad esencial se alcanzarían nuevos poderes (García Buendía, Emilio “El yoga como sistema filosófico”, pág. 411).

 

asya sāmānyasya śabdādayo viśeṣāḥ | tathā coktam—eka-jāti-samanvitānām eṣāṃ dharma-mātra-vyāvṛttiḥ iti

El sonido y otros (aspectos perceptibles) son características del aspecto genérico. Así, se ha dicho: “todas estas (cosas perceptibles), que pertenecen a una sola clase, se diferencian solo por sus características (dharma)”.

 

sāmānya-viśeṣa-samudāyo’tra dravyam | dviṣṭho hi samūhaḥ | pratyastamita-bhedāvayavānugataḥ | śarīraṃ vṛkṣo yūthaṃ vanam iti |

(En este sistema de pensamiento) la sustancia material (dravya) es una combinación (samudāya) entre lo general y lo particular. Dicha conjunción (samūha) puede ser de dos tipos: (i) aquella en que las partes han perdido su carácter diferenciador, como por ejemplo el cuerpo humano, un árbol, un rebaño o un bosque;

 

śabdenopātta-bhedāvayavānugataḥ samūhaḥ | ubhaye deva-manuṣyāḥ | samūhasya devā eko bhāgo manuṣyā dvitīyo bhāgas tābhyām evābhidhīyate samūhaḥ |

y (ii) aquella otra en la cual se distinguen por su nombre las diferentes partes que la componen, como por ejemplo, el colectivo de dioses y personas, en el cual los dioses son una parte y las personas son otra. Solo con el concurso de ambos puede decirse que se trata de un conjunto.

 

sa ca bhedābheda-vivakṣitaḥ | āmrāṇāṃ vanaṃ brāhmaṇānāṃ saṅghaḥ, āmra-vanaṃ brāhmaṇa-saṅghaḥ iti |

Además, se puede enfatizar tanto la diferencia como la no diferencia, como cuando se habla de un bosquecillo de pinos y una sociedad de amigos, o sencillamente se dice un “pinar” y una “pandilla”.

 

sa punar dvividho yuta-siddhāvayavaḥ ayuta-siddhāvayavaś ca

Esta última (combinación), es a su vez de dos clases: (i) aquella en que las partes mantienen su estructura aun estando separadas y (ii) aquella en que no la mantienen.

 

yuta-siddhāvayavaḥ samūhaḥ vanam saṅgha iti ayuta-siddhāvayavaḥ saṅghātaḥ śarīraṃ vṛkṣaḥ paramāṇur iti |

Un bosque o una sociedad son un conjunto cuyas partes pueden separarse; un cuerpo, un árbol o una partícula subatómica esencial son un todo orgánico (saṅghāta) cuyas partes son inseparables.

 

ayuta-siddhāvayava-bhedānugataḥ samūho dravyam iti patañjaliḥ | etat svarūpam ity uktam |

Patañjali (el gramático) dice que una sustancia material es un conjunto compuesto de diferentes partes que no mantienen su estructura cuando se separan. Esto se denomina naturaleza esencial (svarūpa).

Esta es la única mención a Patañjali (el gramático) en todo el comentario. Aunque se atribuye a Patañjali, no se encuentra en el Mahābhāsya. Sin embargo, parece contener una alusión más o menos directa a la teoría de la unidad de las partes de las sustancias concretas, tal como se expone en el Mahābhāsya (Woods, James H. “Yoga-System of Patañjali”).

El argumento basado en la mención del nombre de "Patañjali" en Yogabhāṣya 3.44 no es un argumento válido contra la autoría única del sūtra y del bhāṣya. El Patañjali al que se hace referencia aquí en 3.44 es el autor del Mahābhāṣya, no un presunto autor separado de los sūtras. El pasaje en el Mahābhāṣya al que se refiere es probablemente la discusión de vyākaraṇa-Patañjali del cuarto vārttika sobre Pāṇini 5.1.59. Véase la edición de Kielhorn vol. 2, pág. 356, líneas 3-13. La naturaleza de la relación entre dravya y samūha es un tema frecuente para vyākaraṇa-Patañjali, por lo que la referencia posiblemente puede ser a otro pasaje. James Haughton Woods ya señaló en 1914 que el Yogasūtrabhāṣya 3.44 debía ser leído a la luz del Mahābhāṣya gramatical, y se refirió a Kielhorn I.30: 26, I.31: 9, I.32: 2, I.169: 18ff., Y III.324: 12 (Woods 1914: 274, n.2). Para resumir, no es el caso que "el autor o el YBh parecen citar del YS como una obra de alguien diferente de sí mismo, llamado Patañjali". El autor del Bhāṣya se refiere al gramático Patañjali (Wujastyk, Dominik “http://elisafreschi.com/2016/03/28/again-on-the-existence-of-a-separate-yogasutra/”)

Svarūpa (forma propia) es la naturaleza esencial de una cosa, como solidez es la característica básica del elemento tierra. Vyāsa lo define como un conglomerado entre lo general (samānya) y lo particular (viśeṣa). Un ejemplo de lo general sería la audición; de lo particular, el sonido (Feuerstein, George “Encyclopedic Dictionary of Yoga”).

 

atha kim eṣāṃ sūkṣma-rūpaṃ? tan-mātraṃ bhūtakāraṇaṃ, tasyaiko’vayavaḥ paramāṇuḥ sāmānya-viśeṣātmāyuta-siddhāvyava-bhedānugataḥ samudāya iti | evaṃ sarva-tanmātrāṇi etat tritīyam |

(iii) Ahora bien, ¿cuál es el aspecto sutil? El elemento sutil (tanmātra), es el origen de los elementos físicos. La partícula subatómica o elemental es su esencia. Esta posee un aspecto general y otro característico, formando un conjunto de diferentes partes que no mantienen su propia estructura cuando se separan. Todos los elementos sutiles son similares en este punto. Este es el tercer (aspecto de los elementos).

—El tercer objetivo del saṃyama consistiría en fijar la atención sobre los denominados “elementos sutiles” (sūkṣma) sinónimo de los denominados en otros lugares como tanmātras. Estos elementos “sutiles” son los que originarían (bhūta karaṇa) los groseros según el proceso evolutivo del Sāṃkhya. La diferencia con lo que aquí se denomina “cualidad específica” es que carecen de marca diferenciadora por lo que en el sūtra II.19 se les califica de aviśeṣa careciendo de partes constituyentes pues se les considera como algo atómico, en el sentido de indivisible, de la mínima parte en la que se puede dividir un elemento (García Buendía, Emilio “El yoga como sistema filosófico”, pág. 411).

 

atha bhūtānāṃ caturthaṃ rūpaṃ khyāti-kriyā-sthiti-śīlā guṇāḥ kārya-svabhāvānupātino’nvya-śabdenoktāḥ |

(iv) Ahora, el cuarto aspecto de los elementos. Los constituyentes intrínsecos (de los elementos) (guṇas), inclinados siempre hacia el conocimiento, la actividad y la estabilidad, respectivamente, cuyas tendencias son trasladadas a sus efectos, constituyen lo que se denomina interconexión o inherencia (anvaya).

—El cuarto objetivo del saṃyama hace referencia a las denominadas “cualidades inherentes” las cuales hacen referencia a la relación de cada uno de los distintos elementos con cada uno de los guṇas. De este modo se fija la atención sobre la cognoscibilidad, la agitación o la pasividad de cada uno de ellos (García Buendía, Emilio “El yoga como sistema filosófico”, pág. 411).

 

athaiṣāṃ pañcamaṃ rūpam arthavattvaṃ bhogāpavargārthtā guṇeṣv evānvayinī guṇās tanmātra-bhūta-bhautikeṣv iti sarvam arthavat |

(v) A continuación, el quinto aspecto (de los elementos) es la finalidad. Tener experiencias y aspirar a la realización es inseparable de los guṇas. Al encontrarse los guṇas en los elementos sutiles, en los elementos groseros y en sus transformaciones, todo se concibe con una finalidad.

Tattva significa “ser aquello”, es decir, la cualidad esencial de una cosa que la distingue de todas las demás cosas. Aunque son innumerables, están todas relacionadas entre sí, porque todas se derivan por progresiva diferenciación, del principio único y, aunque difieren entre si y a veces se contraponen, forman un conjunto integrado en el que cada una está armonizada y equilibrada por su contraria. Los bhūtas son cinco de estos tattvas y su función es la de relacionar la materia con la conciencia. Son cinco grupos distintos en que las cosas se clasifican según afecten la mente a través de los sentidos (Gardini, Walter “Yoga clásico”).

—El quinto objetivo del saṃyama haría referencia a prestar atención sobre el objetivo o meta de cada elemento que puede ser: a) alcanzar la liberación o b) tener experiencias mundanas (bhoga) (García Buendía, Emilio “El yoga como sistema filosófico”, pág. 411).

 

teṣv idānīm-bhūteṣu pañcasu pañca-rūpeṣu saṃyamāt tasya tasya rūpasya svarūpa-darśanaṃ jayaś ca prādurbhavati |

Efectuando la contemplación (saṃyama) sobre los cinco elementos en sus cinco aspectos, se logra contemplarlos en su pureza y dominarlos.

 

tatra pañca-bhūta-svarūpāṇi jitvā bhūta-jayo bhavati, taj-jayād vatsānusāriṇya iva gāvo’sya saṅkalpānuvidhāyinyo bhūta-prakṛtayo bhavanti ||44||

Una vez dominadas los cinco aspectos esenciales de los elementos, se llega a dominar los elementos mismos. Tras esto, los poderes elementales persiguen su objetivo, igual que una vaca es seguida por su amoroso ternero.

Bhūtajaya es la conquista de los elementos que resulta de la práctica de saṃyama sobre los varios niveles ónticos de un objeto dado (Feuerstein, George “Encyclopedic Dictionary of Yoga”).

—La práctica del saṃyama sobre el origen de la materia, bajo todas sus formas, manifestaciones y usos, permite desarrollar el dominio de los elementos (Desikachar, TKV “Yoga-sūtra de Patañjali”).

 

Bhoja — Rāja-Mārtanda (1018-1060)

||3.44|| pañcānāṅ pṛthivyādīnāṅ bhūtānāṅ pañcāvasthāviśēṣarūpā dharmāḥ sthūlatvādayastatra kṛtasaṅyamasya bhūtajayō bhavati. bhūtāni asya vaśyāni bhavantītyarthaḥ. tathāhi -- bhūtānāṅ paridṛśyamānaṅ viśiṣṭākāravatsthūlarūpaṅ. svarūpaṅ caiṣāṅ yathākramaṅ kāryaṅ gandhasnēhōṣṇatāprēraṇāvakāśadānalakṣaṇaṅ. sūkṣmaṅ ca yathākramaṅ bhūtānāṅ kāraṇatvēna vyavasthitāni gandhāditanmātrāṇi. anvayinō guṇāḥ prakāśapravṛttisthitirūpatayā sarvatraivānvayitvēna samupalabhyantē. arthavattvaṅ tēṣvēva guṇēṣu bhōgāpavargasaṅpādanākhyā śaktiḥ. tadēvaṅ bhūtēṣu pañcasūktadharmalakṣaṇāvasthābhinnēṣu pratyavasthaṅ saṅyamaṅ kurvanyōgī bhūtajayī bhavati. tadyathā -- prathamaṅ sthūla rūpē saṅyamaṅ vidhāya tadanu svarūpē ityēvaṅ kramēṇa tasya kṛtasaṅyamasya saṅkalpānuvidhāyinyō vatsānusāriṇya iva gāvō bhūtaprakṛtayō bhavanti.

Se obtiene la conquista de los elementos, al practicar el saṃyama en relación a los cinco elementos, como por ejemplo, la tierra, etc., cuyas formas constitutivas se presentan bajo el aspecto de las cinco diferentes condiciones, como por ejemplo, la densidad, etc. Los elementos, entonces, quedan sometidos. Este es el sentido. La densidad (sthūla) se refiere al aspecto, a la forma específica, en que son percibidos los elementos. La forma propia (svarūpa) se refiere al efecto que producen, y que está dado, respectivamente, por las características del olor, la viscosidad, el calor, el movimiento y el hecho de ocupar un lugar en el espacio. La sutileza (sūkṣma) se refiere a la existencia de los elementos sutiles (tanmātra) del olor, etc., debido a que ellos son la causa de los respectivos elementos. Los elementos constitutivos de la naturaleza primordial (guṇa) les son inherentes (anvayin), porque se presentan siempre bajo la condición de inherencia en relación a su aspecto luminoso, activo o inerte. La objetividad de las cosas (arthavattva) se refiere a la capacidad existente en estos elementos constitutivos que permite la obtención de la fruición de la existencia y la liberación. De esta manera, practicando el saṃyama de manera particular en relación a los cinco elementos, en los cuales se presentan las condiciones y características ya mencionadas, el yogui se convierte en el conquistador de los elementos. Y así, tal como siguen las vacas a sus terneros, así también se conforman los elementos y la naturaleza a los deseos del yogui que ha practicado en el debido orden este saṃyama, primero con respecto de la forma densa y luego con respecto de la forma sutil.

 

Śaṅkara Bhagavatpāda — Yoga-Bhāṣya-Vivaraṇa (s. XIV)

Cada uno de los elementos (bhūtas) tiene cinco aspectos: físico, esencial, sutil, intrínseco y objetivo. Lo terrenal posee como particularidades el sonido, el tacto, la forma, el gusto y el olfato. Son terrenales a causa de que la actividad de los elementos sutiles (tanmātras) es de cinco tipos. En relación con los terrenales, los atributos son la figura, rugosidad, impermeabilidad, salinidad, rigidez, exclusividad, dureza y oscuridad. Además, transparencia, claridad, sutilidad, suavidad, peso, conservación, purificación, absorción, etc., son atributos de la acuidad. Del fuego, son atributos la ascensión, consunción, purificación, ignición, cocinado, ligereza, brillo, etc. De lo gaseoso son el movimiento transverso, la purificación, la impulsión, la fortaleza, la dispersión, etc. De lo espacial son la omnipresencia, el no desplazamiento y la permeabilidad. Éstos, unidos a atributos concretos, forman los detalles. De esta forma, hay cuatro tipos en los líquidos, como el sabor al unirse con el atributo de la sutilidad, etc.; y tres tipos en el fuego, como el color al unirse con los atributos de consunción y ascensión, que forman lo que se denomina como físico. También forman parte de lo físico, las concreciones gaseosas de sonido y tacto, con atributos tales como el desplazamiento transversal. Las particularidades espaciales, con atributos como la omnipresencia, también componen lo físico. Este aspecto físico de los elementos es el aspecto primario. A continuación, se trata de la esencia de la naturaleza. Es el universal, indivisible, que invade lo terrenal y, de forma similar, lo acuoso, lo ígneo, lo aéreo y lo espacial. En la expresión “un bosquecillo de pinos” la diferencia queda expresada con “de pinos”, y la no diferencia con “un bosquecillo”. Los elementos sutiles, libres de particularidad, y sus componentes, los átomos esenciales, forman el tercer aspecto de los elementos denominado aspecto sutil, y son el objeto de saṃyama. En razón a que el espacio surge de la operación de un elemento sutil, tiene partes y no es eterno. Tampoco puede percibirse el espacio como separado del sonido, pues aquí no hay separación entre dharma y dharmin.

Objeción: con el pelo, por ejemplo, el color negro cede su lugar al blanco. Cosas como la negrura, son atributos, que aparecen y desaparecen en debido orden. Pero lo que no va con la negrura ni viene con la blancura es la substancia material. Cosas tales como el espacio tienen también una existencia real separada de los atributos, pues el espacio, por ejemplo, se encuentra aparte de conceptos como el sonido.

Respuesta: no es así; el ejemplo no es válido. Es realmente el cabello, negro y blanco, el que cambia de acuerdo a cualidades como la negrura y la blancura. Ya se ha dicho que todo participa de la naturaleza de todo (YB.III.14). Los atributos como la blancura nunca se encuentran yendo y viniendo sobre un soporte inmóvil. A la naturaleza propia de una substancia no es cuestión de llegar eliminando la negrura y atributos similares. Se ha dicho que la substancia es lo que se percibe tanto por la vista como por el tacto, y como el color y el tacto forman parte de un todo orgánico, se percibe por ambos, vista y tacto.

Objeción: pero el color no se percibe por el tacto, ni el tacto percibe la visión; una substancia material es lo que se percibe por ambos en el sentido de “lo que veo es lo que puedo tocar”. Pero lo que se percibe solo por la vista y lo que se percibe solo por el tacto son atributos.

Respuesta: no es así, pues cuando hay un montón de cosas de diferentes clases, como semillas de sésamo, alubias y cebada, no pueden distinguirse separadamente: el montón se percibe tanto por la vista como por el tacto. El perceptor solamente percibe atributos, pues los dos son sentidos externos, como el oído; no se percibe la clase separada de los atributos. Así por ejemplo, en una jarra, el color y el tacto que se pueden percibir, en una mutua superposición del par visión-tacto, constituyen una limitada comprensión; así, este color-forma puede percibirse también por el olfato, tanto de forma positiva como negativa. Por tanto, sin sonido no puede haber espacio como producto de los tanmātras. Por consiguiente, posee una estructura y no es eterno.

El cuarto aspecto de los elementos, denominado la inherencia de los guṇas, va a constituirse en el objeto del saṃyama. La finalidad, que se manifiesta a través de los guṇas como el fin de la experiencia y el objetivo de la liberación es el quinto aspecto de los elementos, objeto del saṃyama descrito como finalidad. Los tanmātra son el aspecto sutil que impregna los elementos y sus transformaciones. Dado que el aspecto esencial de los elementos penetra las transformaciones elementales, todo está dotado de finalidad. Los guṇas tienen como objetivo la experiencia y la liberación y, al interpenetrar con todo, su finalidad se traslada también a los elementos. Se debe efectuar saṃyama sobre los aspectos descritos y en el orden dado, es decir, primero en el aspecto físico y, cuando ha sido dominado por medio de la percepción directa (sākṣātkara), pasar seguidamente al aspecto esencial. Y así, al sutil, lo intrínseco y la finalidad, en correcto orden.

 

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