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Aforismos sobre Yoga de Patañjali

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Actualizado: marzo, 2017

 

स्थान्युपनिमन्त्रणे सङ्गस्मयाकरणं पुनरनिष्टप्रसङ्गात्॥५१॥

sthānyupanimantraṇe saṅgasmayākaraṇaṃ punaraniṣṭaprasaṅgāt ||51||

Estar bien considerado [socialmente o] por seres superiores, no debe ser causa de orgullo o apego, pues pueden volver a surgir inclinaciones indeseables

(Traducción propia)

(Otras traducciones)

Vyaas Houston

Respecto a invitaciones de los elevados, (no debería ser) causa de atracción u orgullo, a causa de renovadas e indeseadas inclinaciones

Georg Feuerstein

Respecto a invitaciones de [seres] elevados, [no debería ser] causa de apego u orgullo, a causa de [el peligro de] renovadas e indeseadas inclinaciones [hacia niveles inferiores de existencia]

Christopher Chapple y Yogi Ananda Viraj

No hay posibilidad de apego u orgullo con respecto a la invitación de aquellos bien establecidos, a causa de repetidas asociaciones con lo indeseable

P. V. Karambelkar

Con invitaciones de los dioses menores y de otros seres celestiales (para recibir honores y aceptar de ellos agradables regalos) (habrá una gran probabilidad de) apego (hacia éstos) y (inclinación hacia) el auto-enaltecimiento; (por tanto, el yogui debe) rechazar éstas (invitaciones) debido a la posibilidad del peligro (de caer nuevamente en la red de la tentación que conduce a la implicación mundana)

James Haughton Woods

En caso de invitaciones de seres elevados, ello no debe ser causa de apego u orgullo, pues pueden volver consecuencias indeseables

79. Phulgenda Sinha

Respecto a ser invitado y bienvenido por un anfitrión, se debe evitar la satisfacción y la jactancia, puesto que podría causar malestar en futuros contactos

Emilio García Buendía

En caso de invitación de los que ocupan un lugar elevado (esto) no debe ser causa de apego ni de soberbia por la inclinación hacia (apetencias) indeseables una vez más

Oscar Pujol

Ante la invitación de los dioses no cabe ni el afecto ni el orgullo, pues [se brinda] la oportunidad de una nueva desgracia

 

Vocabulario

sthāni-upanimantraṇe saṅga-smaya-akaraṇaṃ punar aniṣṭa-prasaṅgāt

sthāni-upanimantraṇe (estar bien considerado por los superiores), saṅga-smaya-akaraṇaṃ (no debe ser causa de orgullo o apego), punar-aniṣṭa-prasaṅgāt (a causa de renovadas inclinaciones indeseables)

 

sthānin (sthāni-): buena posición, posición elevada.

upanimantraṇa (upanimantraṇe): (n, loc, sg) ofrecimiento, llamada, invitación, 1) consideración social positiva.

saṅga-: apego, atracción; 1) dependiente o afectado por algo; 2) relacionado o asociado con algo.

smaya-: orgullo, soberbia, altivez; 1) sonrisa, sorpresa, asombro.

akaraṇa (akaraṇaṃ): (n, nom, sg) ausencia de acción, no ocasionar o dar origen a algo.

punar-: (indeclinable) repetido, renovado, de nuevo, además, por tanto.

aniṣṭa-: no buscado, indeseado, no escogido.

prasaṅga (prasaṅgāt): (m, abl, sg) a causa de la inclinación, debido a la tendencia, por el deseo.

 

Otras variaciones del texto original:

svāmyupanimantraṇe saṅgasmayākaraṇaṃ punaraniṣṭaprasaṅgāt

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

catvāraḥ khalv amī yoginaḥ | prathama-kalpiko madhu-bhūmikaḥ prajñā-jyotir atikrānta-bhāvanīyaś ceti |

Existen cuatro clases de yoguis: (i) el principiante (prathamakalpika); (ii) el intermedio (madhubhūmika); (iii) el que posee la luz del conocimiento trascendente (prajñājyotis); y (iv) el que ha pasado más allá de lo que puede practicarse (atikrāntabhāvanīya).

 

tatrābhyāsī pravṛtta-mātra-jyotiḥ prathamaḥ | ṛtambhara-prajño dvitīyaḥ | bhūtendriya-jayī tṛtīyaḥ | sarveṣu bhāviteṣu bhāvanīyeṣu kṛta-rakṣā-bandhaḥ kṛta-kartavya-sādhanādimān |

De estos, el primero es aquel en quien ha aparecido la luz de la percepción excepcional (I.35) y está dedicado a su práctica; el segundo se encuentra en el camino correcto hacia el conocimiento (I.48); el tercero ha conquistado los sentidos, retiene firmemente todo lo que ha logrado y posee los medios para seguir progresando.

 

caturtho yas tv atikrānta-bhāvanīyas tasya citta-pratisarga eko’rthaḥ | sapta-vidhāsya prānta-bhūmi-prajñā |

El cuarto es quien ha superado todas las prácticas y cuyo único objetivo ahora es la reversión de la mente. Este posee los siete tipos de conocimiento último (II.27).

 

tatra madhumatīṃ bhūmiṃ sākṣāt-kurvao brāhmaṇasya sthānino devāḥ sattva-śuddhim anupaśyantaḥ sthānair upanimantrayantebhoḥ ! ihāsyatām iha ramyatāṃ, kamanīyo’yaṃ bhogaḥ | kamanīyeyaṃ kanyā | rasāyanam idaṃ jarā-mṛtyū bādhate | vaihāyasam idaṃ yānam amī kalpa-drumāḥ, puṇyā mandākinī, siddhā maharṣayaḥ, uttamā anukūlā apsaraso, divye ṛotra-cakṣuṣī, vajropamaḥ kāyaḥ | sva-guṇaiḥ sarvam idam upārjitam āyuṣmatā | pratipadyatām idam akṣayam ajara-sthānaṃ devānāṃ priyam iti |

De ellos, es el brahman quien ha accedido de forma directa al estado intermedio, cuya pureza es contemplada (envidiada) por los dioses celestiales y a quien ellos atraen hacia sus reinos. “¡Noble Señor! Toma asiento aquí y se feliz. El placer y las mujeres son deliciosas. Este elixir previene la vejez y la muerte. Aquí tienes un carro volador y allí un árbol de los deseos. El río celestial mandākinī, los seres perfectos y los grandes sabios, todos te dan sus bendiciones; las ninfas son complacientes sin igual. La visión y el oído son divinos, y el cuerpo como el diamante. Tus especiales virtudes, Noble Señor, han merecido todo esto. Acepta esta alta posición que no se marchita, siempre fresca, inmortal y amada por los dioses”.

Se refiere aquí al yogui que es tentado por seres elevados y que, en consecuencia, necesita fijar su mente firmemente en la meta del aislamiento. Según Vyāsa, el yogui que es tentado así es aquel que ha alcanzado la experiencia del camino verdadero de sabiduría (ṛtaṃbharaprajñā) en saṃprajñātasamādhi (Feuerstein, George “Encyclopedic Dictionary of Yoga”).

—En caso de recibirse invitaciones de los que ocupan altas posiciones, ellas no deben ser causa de apego o de orgullo, porque de lo contrario producirán consecuencias indeseables. “Quienes ocupan altas posiciones” son los dioses, que no son omnipotentes sino, en realidad, inferiores al yogin perfecto. Son meramente seres muy favorecidos, pero enzarzados en placeres: en los placeres de sus circunstancias celestes, superlativamente favorables (Zimmer, H. “Filosofías de la India”).

 

evam abhidhīyamānaḥ saṅga-doṣān bhāvayet ghoreṣu | saṃsārāṅgāreṣu pacyamānena mayā janana-maraṇāndhakāre viparitvartamānena kathañcid āsāditaḥ kleśa-timira-vināśo yoga-pradīpaḥ | tasya caite tṛṣṇāyonayo viṣaya-vāyavaḥ pratipakṣāḥ |

Invitado de esta forma, se debe reflexionar sobre el aspecto negativo de esta asociación: “¡Chamuscado por las llamas del saṃsāra, oscilando entre nacimientos y muertes, he conseguido la lámpara del yoga que destruye la ceguera de las impurezas. Los aires de las cosas sensuales, matrices del deseo, son su enemigo.

 

sa khalv ahaṃ labdhālokaḥ katham anayā viṣaya-mṛgatṛṣṇāyā vañcitas tasyaiva punaḥ pradīptasya saṃsārāgner ātmānam indhanīkuryām iti |

¿Cómo podría, entonces, yo que he visto su luz, extraviarme por el milagro de estos objetos de los sentidos, y convertirme yo mismo en combustible para el fuego abrasador del saṃsāra que lo alimente de nuevo?

 

svasti vaḥ svapnopamebhyaḥ kṛpaṇa-jana-prārthaīyebhyo viṣayebhya ity evaṃ niścita-matiḥ samādhiṃ bhāvayet |

Adiós a los objetos irreales, perseguidos por lastimosas criaturas!” Así, confirmado su objetivo, se debe efectuar samādhi en ello.

 

saṅgam akṛtvā smayam api na kuryād evam ahaṃ devānām api prārthaīya iti | smayādayaṃ susthitaṃ-manyatayā mṛtyunā keśeṣu gṛhītam ivātmānaṃ na bhāvayiṣyati |

Renunciando a toda asociación con ellos, no se debe sentir orgullo por ser solicitado por los mismos dioses. Si gracias a ese orgullo, se siente seguro, olvidará que la muerte le ha enganchado ya por el cabello,

 

tathā cāsya cchidrāntara-prekṣī ānāṃiaṃ yatnopacaryaḥ pramādo labdha-vivaraḥ kleśānuttambhayiṣyati | tataḥ punar aniṣṭa-prasaṅgaḥ,

y casi sin darse cuenta —siempre en guardia contra ello— volverá a acrecentar los impedimentos con sus indeseables consecuencias.

—La tentación de aceptar la consideración social, consecuencia de los conocimientos adquiridos por saṃyama debe ser superada. De otro modo, uno se enfrenta a las mismas consecuencias desagradables que proceden de todos los obstáculos que se levantan a lo largo de la vía que conduce al estado de Yoga (Desikachar, TKV “Yoga-sūtra de Patañjali”).

 

evam asya saṅga-smayāvakurvato bhāvināṃto’rtho dṛḍhībhaviṣyati | bhāvanīyaś cārtho’bhimukhībhaviṣyatīti ||51||

Evitando esa asociación y sentimiento de orgullo, lo que ya ha sido practicado se vuelve firme, y lo que aún no lo ha sido se presenta listo para su conquista.

 

Bhoja — Rāja-Mārtanda (1018-1060)

||3.51|| catvārō yōginō bhavanti. tatrābhyāsavānpravṛttamātrajyōtiḥ prathamaḥ. ṛtaṅbharaprajñō dvitīyaḥ. bhūtēndriyajayī tṛtīyaḥ. atikrāntabhāvanīyaścaturthaḥ. tatra caturthasya samādhēḥ prāptasaptavidhaprāntabhūmiprajñō bhavati. ṛtaṅbharaprajñasya dvitīyāṅ madhumatīsaṅjñāṅ bhūmikāṅ sākṣātkurvataḥ sthāninō dēvā upanimantrayitārō bhavanti divyastrīrasāyanādikaṅ ḍhaukayanti tasminnupanimantraṇē nānēna saṅgaḥ kartavyaḥ, nāpi smayaḥ, saṅgakaraṇē punarviṣayabhōgē patati, smayakaraṇē kṛtakṛtyamātmānaṅ manyamānō na samādhāvutsahatē. ataḥ saṅgasmayayōstēna varjanaṅ karttavyam.

Hay cuatro clases de yoguis. El primero es el que se encuentra en la etapa de la práctica, y para quien la luz se ha puesto tan sólo en movimiento. El segundo es aquél cuyo entendimiento es portador de la verdad. El tercero es el que ha conquistado los elementos y los sentidos. El cuarto es aquél que ha sobrepasado la contemplación (atikrāntabhāvanīya). Para este cuarto tipo, que conoce y ha obtenido el último de los siete estadios del énstasis, mirando con sus propios ojos (sākṣāt) el estadio final cuyo nombre técnico es “el dulce como la miel”, para él, los bien situados, es decir, los dioses, se convierten en halagüeños tentadores, y le ofrecen mujeres divinas, el elixir de la inmortalidad, etc. Ante tales invitaciones tentadoras, es preciso no mostrar aceptación, ni tampoco admiración. Al aceptarlas, se cae de nuevo en el disfrute de los objetos de los sentidos. Al admirarlas, pensando haber logrado aquello mismo que se quería conseguir, no se persevera en el énstasis. Por tal razón, debe evitarse tanto su aceptación como su admiración.

 

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