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Aforismos sobre Yoga de Patañjali

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Actualizado: marzo, 2017

 

क्षणतत्क्रमयोः संयमाद्विवेकजं ज्ञानम्॥५२॥

kṣaṇatatkramayoḥ saṃyamādvivekajaṃ jñānam ||52||

Al efectuar la contemplación sobre un instante y su sucesión [por el instante siguiente], [se logra] la sabiduría que nace del discernimiento

(Traducción propia)

(Otras traducciones)

Vyaas Houston

Mediante saṃyama sobre el kṣaṇa-momento y su krama-progresión secuencial – conocimiento nacido de viveka-discernimiento (entre sattva guṇa y puruṣa–sí-mismo)

Georg Feuerstein

A través de [la práctica de] la restricción sobre el momento (kṣaṇa) [de tiempo] y su secuencia [el yogui obtiene] la sabiduría que nace del discernimiento

Christopher Chapple y Yogi Ananda Viraj

A través del saṃyama sobre el momento y su sucesión, hay conocimiento que nace de la discriminación

P. V. Karambelkar

La realización que nace de la habilidad discriminativa (se produce) a través de saṃyama sobre kṣaṇa y su (es decir, sus, de muchos kṣaṇas) secuencia

James Haughton Woods

Como resultado de la restricción sobre los momentos y sus secuencias [surge] el conocimiento [intuitivo] que procede de la discriminación

80. Phulgenda Sinha

Mediante la práctica de Saṃyama sobre el período de tiempo más diminuto y su proceso de sucesión, el conocimiento basado en sabiduría surge en el practicante

Emilio García Buendía

Por saṃyama sobre los momentos y su sucesión (se obtiene) el conocimiento causado por la discriminación

Oscar Pujol

Gracias al dominio del instante y su secuencia surge el conocimiento discriminativo

 

Vocabulario

kṣaṇa-tat-kramayoḥ saṃyamād vivekajaṃ jñānam

saṃyamād (al efectuar la contemplación) kṣaṇa-tat-kramayoḥ (sobre un instante y su sucesión) viveka-jaṃ jñānam (la sabiduría que nace del discernimiento)

 

kṣaṇa-: 1) momento, instante, unidad mínima de tiempo; 2) tiempo necesario para que la sustancia cambie de un punto a otro.

Un instante es el tiempo empleado por un átomo para desplazarse de un punto a otro (el tiempo es la acumulación de kṣaṇa) (Gardini, Walter “Yoga clásico”).

tad (tat-): de él, de ellos, suyo.

krama (kramayoḥ): (m, loc, du) en la sucesión, secuencia, proceso o serie.

—La sucesión es la transformación de los instantes en períodos de anterioridad y posterioridad (Gardini, Walter “Yoga clásico”).

saṃyama (saṃyamāt): (m, abl, sg) mediante el control, a raíz de mantener unido, con el autocontrol; 1) a partir de la contemplación, la concentración perfecta, el completo sometimiento o el autocontrol total; 2) con la práctica continuada de concentración (dhāraṇā), meditación (dhyāna) e identificación completa (samādhi) sobre un mismo objeto.

viveka-: discriminación, discernimiento, facultad de distinguir con claridad.

ja (jaṃ): (n, nom, sg) nacido, producido, causado.

jñāna (jñānam): (n, nom, sg) 1) conocimiento, comprensión, experiencia; 2) intuición; 3) gnosis; 4) estado en que se conoce algo.

vivekajajñāna (vivekajajñānam): (n, nom, sg) sabiduría nacida del discernimiento; 1) conocimiento de la diferencia (vivekakhyāti) entre el si-mismo-esencial (puruṣa) y el aspecto más puro de la mente (sattva); también se denomina visión de la “otroidad” (anyatākhyāti) y conocimiento trascendente o “liberador” (tārakajñāna).

Vivekajajñāna (sabiduría nacida del discernimiento), también se llama “visión de discernimiento” (vivekakhyāti) y “visión de la otroidad” (anyatākhyāti). Es un medio directo de salvación y se dice que es omniobjetivo (sarvaviṣaya), omnitemporal (sarvathāviṣaya) y no secuencial (akrama). Patañjali se refiere a él también como tāraka (el liberador) y debe quedar claro que no es un simple conocimiento intelectual. Más bien, vivekakhyāti sucede en el más alto nivel de énstasis consciente (saṃprajñātasamādhi) (Feuerstein, George “Encyclopedic Dictionary of Yoga”).

—Según Śaṅkara, vivekajajñāna es la discriminación entre lo eterno o permanente y lo temporal o perecedero (Gardini, Walter “Yoga clásico”).

 

Otras variaciones del texto original:

kṣaṇatatkramayoḥ saṃbandhasaṃyamādvivekajaṃ jñānam

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

yathāpakarṣa-paryantaṃ paraṃ brahmāṇur evaṃ paramāpakarṣa-paryantaḥ kālaḥ kṣaṇaḥ | yāvatāsamayena calitaḥ paramāṇuḥ pūrva-deśaṃ jahyāt uttara-deśam upasampadyeta sa kālaḥ kṣaṇaḥ |

Al igual que la última partícula de materia es la partícula subatómica, la última partícula de tiempo es el instante. Además, un instante se puede definir como el tiempo que tarda una partícula subatómica en desplazarse de un punto a otro.

 

tat-pravāhāvicchedas tu kramaḥ | kṣaṇa-tat-kramayor nāsti vastu-samāhāra iti buddhi-samāhāro muhūrtāhorātrādayaḥ |

La sucesión es el flujo ininterrumpido de los instantes. No hay una relación real entre los instantes y su sucesión. Las horas, los días y las noches surgen de una relación mental entre ellos.

 

sa khalv ayaṃ kālo vastu-śūnyo buddhi-nirmāṇaḥ śabda-jñānānupātī laikikānāṃ vyutthita-darśanānāṃ vastu-svarūpa ivāvabhāsate |

El tiempo se encuentra vacío de realidad; se trata solo de un concepto mental, de acuerdo con la naturaleza de las palabras usadas; pero dentro de la concepción vulgar y generalizada del mundo, sencillamente parece tener realidad.

—Estos kṣaṇas son considerados como reales, mientras que la duración temporal es simplemente una construcción mental (buddhisamāhāra) (Feuerstein, George “Encyclopedic Dictionary of Yoga”).

 

kṣaṇas tu vastu-patitaḥ kramāvalambī, kramaś ca kṣaṇānantaryātmā | taṃ kāla-vidaḥ kāla ity ācakṣate yoginaḥ |

Sin embargo, el instante (en sí) es real, al ser el soporte de la sucesión. La sucesión es esencialmente una continuidad de instantes. Los yoguis, expertos en (este tema del) tiempo, corroboran lo anterior.

—Cada unidad de tiempo (kṣaṇa) correspondiente al cambio que un átomo efectúa de su propia unidad de espacio es la unidad de medida del cambio. Esta sucesión instantánea del tiempo como discretos momentos que se siguen uno a otro es la noción de series de momentos o sucesión pura y simple. La noción de estos discretos momentos es la noción del tiempo. Aunque la noción de sucesión es algo que realmente no existe, que es imaginado, existe durante un momento, justo cuando el momento anterior ha pasado, de tal forma que nunca acontecen los momentos al mismo tiempo... Este tiempo, que no es una realidad substantiva en si mismo, sino solo un concepto mental, se presenta ante nosotros mediante el uso del lenguaje, apareciendo en las mentes ordinarias como si poseyese una realidad objetiva (Dasgupta, Surendranath “Yoga as Philosophy and Religion”)

Vyāsa rechaza que el concepto “tiempo”, tal como se concibe generalmente, tenga realidad (como “días”, “noches”, “horas”, etc.). La mínima unidad de tiempo es el “momento” (kṣaṇa). Nos dice que un “momento” es el tiempo necesario para que la sustancia cambie de un punto a otro. Una sucesión o secuencia (krama) es la continuidad del ininterrumpido flujo del momento en sí. Pero no hay conjuntos de “momentos” y sus correspondientes “sucesiones”, es decir, horas, días y noches son básicamente construcciones mentales faltas de realidad, aunque parezcan reales a las personas que tienen un punto de vista conceptual o idealista del mundo. Únicamente el kṣaṇa o “momento” tiene realidad y es soporte para cualquier sucesión de cambios en el tiempo. “Sucesión” es una continuidad de “momentos”. A cada momento corresponde un sutil cambio (perceptible solo por el yogui) y se es consciente del efecto acumulado de estos cambios sutiles (Witcher, Ian “The Integrity of the Yoga Darshana”).

—Para Vyāsa, como para todos los lógicos budistas, lo real es solamente el instante, el momento; la sucesión de los momentos tanto como la división arbitraria del tiempo en horas, días, quincenas, etc., no tiene realidad objetiva, sino que son construcciones mentales. Esta interpretación de Vyāsa ha sido probablemente inspirada por los filósofos budistas, especialmente por Vasubhandu (Eliade, Mircea “Yoga, inmortalidad y libertad”).

 

na ca dvau kṣaṇau saha bhavataḥ | kramaś ca na dvayoḥ sahabhuvor asambhavāt |

Dos instantes no acaecen al mismo tiempo, ni un par de ellos constituye una sucesión, puesto que no pueden existir simultáneamente.

 

pūrvasmād uttara-bhāvino yad ānantaryaṃ kṣaṇasya sa kramaḥ | tasmād vartamāna evaikaḥ kṣaṇo na pūrvottara-kṣaṇāḥ santīti |

La sucesión es la inmediata proximidad del siguiente tras el anterior, el instante siguiente al precedente. Cada instante esta en presente, encontrándose ausentes el próximo y el anterior, con lo cual no hay relación entre ellos.

 

tasmān nāsti tat-samāhāraḥ | ye tu bhūta-bhāvinaḥ kṣaṇās te pariṇāmānvitā vyākhyeāḥ | tenaikena kṣaṇena kṛtsno lokaḥ pariṇāmam anubhavati |

Pero lo que se considera como instante pasado e instante por venir, se explicará como algo intrínseco al cambio. En cada instante el mundo entero experimenta un cambio.

 

tat-kṣaṇopārūḍhāḥ khalv amī dharmāḥ | tayoḥ kṣaṇa-tat-kramayoḥ saṃyamāt tayoḥ sākṣāt-karaṇam | tataś ca vivekajaṃ jñānaṃ prādurbhavati ||52||

De esta forma, todas las cualidades (dharmas) entran en manifestación al mismo tiempo que el instante. Mediante la contemplación sobre el instante y la sucesión, ambos son percibidos directamente. Y en consecuencia, surge la sabiduría procedente del discernimiento.

—Practicar saṃyama sobre el tiempo y su secuencia hace nacer la claridad absoluta. La claridad es la capacidad de distinguir la diferencia que existe entre un objeto y otro y de ver cada uno de ellos en su totalidad, sin impedimentos. El tiempo es relativo: existe por la comparación de un momento con otro. Una unidad de tiempo es, de hecho, una representación del cambio. El cambio consiste en la sustitución de una característica por otra. Este vínculo entre el tiempo y el cambio es lo que se debe examinar (Desikachar, TKV “Yoga-sūtra de Patañjali”).

 

Bhoja — Rāja-Mārtanda (1018-1060)

||3.52|| kṣaṇaḥ sarvāntyaḥ kālāvayavō yasya kalāḥ prabhavituṅ na śakyantē. tathāvidhānāṅ kālakṣaṇānāṅ yaḥ kramaḥ paurvāparyēṇa pariṇāmastatra saṅyamātprāguktaṅ vivēkajaṅ jñānamutpadyatē. ayamarthaḥ -- ayaṅ kālakṣaṇō.muṣmātkālakṣaṇātuttarō.yamasmāṅtpūrva ityēvaṅvidhē kramē kṛtasaṅyamasyātyantasūkṣmē.pi kṣaṇakramē yadā bhavati. sākṣātkārastadā.nyadapi sūkṣmaṅ mahadādi sākṣātkarōtīti vivēkajñānōtpattiḥ.

Un instante es la más pequeña división del tiempo, cuya duración no puede ser ya más dividida. Una secuencia es la transformación de tales instantes del tiempo, en períodos de anterioridad y posterioridad. De la práctica del saṃyama sobre esto, surge el antedicho conocimiento que nace del discernimiento (viveka). El sentido es el siguiente. Quien practica el saṃyama con respecto de una secuencia, incluso de la más sutil, de manera tal que piense que tal instante en el tiempo es posterior a tal otro instante en el tiempo, y éste, a su vez, es anterior al otro; cuando es capaz de ver con sus propios ojos incluso la secuencia sutil, entonces es capaz de ver también con sus propios ojos otras cosas sutiles, como por ejemplo, el gran principio (mahat). A esto se refiere la obtención del conocimiento que emana del discernimiento.

 

Śaṅkara Bhagavatpāda — Yoga-Bhāṣya-Vivaraṇa (s. XIV)

No existe cosa tal como la sucesión de instantes, y un instante en si es algo muy simple, así que no puede haber asociación entre instantes, ni éstos acontecer al mismo tiempo.

Objeción: pero si no hay asociación entre instantes y sucesión, ¿cómo es que se suceden los meses, años, etc.?

Respuesta: a partir de una asociación de instantes concebida mentalmente (buddhisamhāra) en base a la percepción de las distintas posiciones del sol y otros cuerpos. Así, el intelecto (buddhi) asume la diferencia de tiempo.

Para quien la mente sensible (manas) está en calma, fluyendo de forma pacífica como una corriente de ideas similares, cuyo aspecto mental sattva se encuentra establecido unidireccionalmente —aunque bajo la experiencia del tiempo, un instante y un millar de edades son lo mismo. Esto no es así en la mente ordinaria activa. Igualmente en los sueños, en media hora de imágenes mentales se experimenta un viaje de varios miles de leguas que llevaría todo un año efectuarlo. De esta forma, las asociaciones de tiempo se establecen simplemente en base a la maravillosa variedad del intelecto (buddhi). Incluso el que afirma que existe un tiempo eternamente absoluto, separado hasta de sí mismo, el cual determina la rapidez, lentitud, etc., de acuerdo con la medida de alguna acción, no puede argumentar nada que indique la existencia de dicho tiempo absoluto. Es como la vara de medir aplicada a una acción cuya medida es todavía desconocida, como una acción cuya duración se establece de antemano; por ejemplo (se dice): “dormiré hasta que tenga que ordeñar las vacas”, o “estudiaré hasta que el arroz cueza”. Esto es todo lo que es el tiempo. Incluso si hubiese un tiempo absoluto y eterno, no podría haber relación con tal inmutable, y (este) no podría suministrar un patrón firme con respecto al cual efectuar mediciones.

Objeción: es el tiempo en acción lo que fundamenta la determinación.

Respuesta: dado que esto sería también activo, tendría que haber algo que determinase su actividad y que estuviese hecho por algún otro tiempo activo que lo determinase. Y esto necesitaría aún otro más, produciéndose una regresión al infinito. Además, si estuviese activo, se deduciría que no es eterno.

Objeción: se puede decir que el tiempo es lo que se mide en relación a su actividad.

Respuesta: también son medidas otras cosas de acuerdo a su actividad, y no hay necesidad de suponer el tiempo para ser diferente. De esta forma, tendrá que considerarse que el tiempo es solamente acción (como ya se ha dicho).

Objeción: entonces, el tiempo efectúa las determinaciones sencillamente por el hecho de existir.

Respuesta: todo lo demás existe igualmente, con lo cual el tiempo será lo mismo.

Objeción: tu tiempo activo es una simple construcción mental (vikalpa).

Respuesta: no, pues todo el mundo acepta el hecho de la actividad. Cuando se dijo “despacio” o “rápido”, la idea es que se ha efectuado con un esfuerzo moderado o intenso, y no existe referencia a algo exterior al tiempo.

Resulta imposible que dos instantes surjan juntos en un poseedor (dharmin). Cuando el mes Caitra comienza, lo hace en un instante único. Dos instantes no acontecen al mismo tiempo. A partir de saṃyama en el instante y en la sucesión de dos instantes, surge su experiencia directa (sākṣātkaraṇa) y, en consecuencia, el conocimiento nacido de la discriminación. Puesto que todas las cosas se pueden registrar como instantes y sus sucesiones, cuando se logra discriminarlos, se conoce todo.

 

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