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Aforismos sobre Yoga de Patañjali

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Actualizado: marzo, 2017

 

तासामनादित्वं चाशिषो नित्यत्वात्॥१०॥

tāsāmanāditvaṃ cāśiṣo nityatvāt ||10||

Y éstos (los impulsos potenciales) no tienen comienzo, a causa de la eternidad del deseo primario [que generan]

(Traducción propia)

(Otras traducciones)

Vyaas Houston

Y la eternidad de éstos (vāsanā-rastros subliminales) es consecuencia de la eternidad del deseo de vivir

Georg Feuerstein

Y éstos [activadores en las profundidades de la conciencia] son sin comienzo a causa de la perpetuidad del deseo primordial [inherente en la naturaleza]

Christopher Chapple y Yogi Ananda Viraj

Y no hay comienzo de éstos debido a la perpetuidad del deseo

P. V. Karambelkar

Y (es) sin comienzo de éstos (es decir, de smṛti y saṃskāra) a causa de la eternidad del deseo de vivir

James Haughton Woods

Además, las [impresiones subconscientes] no tienen comienzo [que podamos fijar en el tiempo], puesto que el deseo es permanente

Emilio García Buendía

Y la ausencia de comienzo de éstas (se debe) a la eternidad del deseo

Oscar Pujol

[Las impresiones latentes] no tienen principio, ya que el deseo es infinito

 

—En este sūtra se expone una de las realidades que según esta escuela es eterna, el deseo (āśiṣ). Debido a ello las tendencias subconscientes (vāsanā) que nos impulsan a la acción no finalizan nunca, impulsando al ser humano eternamente a actuar, si bien, en el sūtra siguiente, se aclarará la forma de salir  de dicho flujo eterno. De este modo, dichas tendencias subconscientes enraizadas en el deseo serían la causa de todos los nacimientos sucesivos y repetidos de manera indefinida. De todas las tendencia inconscientes, el deseo de vivir sería la básica y primordial (García Buendía, Emilio “El yoga como sistema filosófico”, pág. 440).

 

Vocabulario

tāsām anāditvaṃ ca āśiṣaḥ nityatvāt

ca (y) anāditvaṃ (el “no-inicio”) tāsām (de éstos) āśiṣaḥ nityatvāt (a causa de la eternidad del deseo primario)

 

tad (tāsām): (f, gen, pl) respecto a éstos, de éstos.

anāditva (anāditvaṃ): (n, nom, sg) sin principio, sin comienzo, no inicio.

ca: 1) y, también, incluso; 2) realmente, ciertamente; 3) nada más que; 4) pero.

āśis (āśiṣaḥ): (m, gen, sg) deseo básico o fundamental, ruego; 1) deseo inherente a los impulsos potenciales (vāsanā); 2) instinto de supervivencia.

Patañjali utiliza un término relativamente raro (āśis) para expresar el impulso primordial inherente en prakṛti el cual, por medio de las configuraciones de vāsanā, conduce siempre hacia nuevas fenomenalizaciones. Posiblemente el concepto de abhiniveśa (II.9) es idéntico a esta noción y puede contemplarse como la manifestación de āśis en la vida de un ser concreto (Feuerstein, Georg “The Philosophy of Classical Yoga”).

nityatva (nityatvāt): (n, abl, sg) a causa de la eternidad, por la perpetuidad.

 

Otras variaciones del texto original:

tāsāmanāditvaṃāśiṣo nityatvāt

tāsāmanāditvaṃcāśiṣo nityatvāt

tāsāmanāditvaṃ cā’a’śiṣo nityatvāt

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

tāsāṃ vāsanānām āśiṣo nityatvād anāditvam | yeyam ātmāśīr na bhūvaṃ bhūyāsam iti sarvasya dṛśyate, na svābhāvikī |

Estos impulsos potenciales no tienen principio, dado que el deseo primario (el instinto de conservación) (II.9) se observa por todas partes, bajo cualquier forma, (con deseos) como “que no llegue la muerte” o “tengo que sobrevivir”. No es algo espontáneo (es decir, tiene una causa).

—El deseo primordial es el dinamismo o “impulso” suprapersonal de la naturaleza, transformándose de forma incesante para actualizar la inagotable potencialidad de miríadas de formas, visibles e invisibles. No hay comienzo para este proceso alternado de despliegue y repliegue de las estructuras del mundo y por tanto, las impresiones subliminales, consecuencia de la experiencia del mundo, son sin principio (Feuerstein, Georg “The Yoga-Sūtra of Patañjali”).

—El deseo al cual se refiere el sūtra es el deseo de ser (āśis), de existir, la esperanza de vida, cuya cara negativa es el miedo a la muerte. La mente nace ya con este deseo esencial impreso en sus circuitos, y de este deseo brotan las impresiones latentes, a pesar de que, como veremos en el sūtra siguiente, la infinitud del deseo hace que no podamos conocer el origen de este magma de impresiones latentes que constituye el caldo de la existencia. A pesar de que no conocemos su origen, sí podemos provocar su final mediante la práctica del yoga, tal como indica el aforismo siguiente (Pujol, Oscar “Yogasūtra”, pag. 350).

 

kasmāt? jāta-mātrasya jantor ananubhūta-maraṇa-dharmakasya dveṣo duḥkhānusmṛti-nimitto maraṇa-trāsaḥ kathaṃ bhavet? na ca svābhāvikaṃ vastu nimittam upādatte |

¿Por qué? ¿Cómo es que existe miedo a la muerte, causado por el recuerdo de su rechazo o de su dolor, en un cuerpo animal (jantu) recién nacido que nunca ha experimentado la muerte? Si es espontáneo no necesitaría una causa.

Hay gran ansia de inmortalidad en todos los hombres de todas las épocas. Por consiguiente, estas impresiones no pueden atribuirse a una época particular (Desikachar, TKV “Yoga-sūtra de Patañjali”).

 

tasmād anādi-vāsanānuviddham idaṃ cittaṃ nimitta-vaśāt kaścid eva vāsanāḥ pratilabhya puruṣasya bhogāyopavartata iti |

En consecuencia, esta mente se halla impregnada de impulsos potenciales sin comienzo. La mente entra en actividad bajo el impulso de una causa específica que actualiza un impulso potencial concreto, para experiencia del puruṣa.

—Los vāsanās no tienen principio ni fin, porque detrás de ellos está el deseo de sobrevivir, de vivir, de poseer (y por consiguiente, a un nivel básico somos inseguros). El deseo de vivir motiva nuestras acciones. Los vāsanās nos incitan a actuar. La forma de actuar es un saṃskāra = el hábito (la práctica de yoga, por ejemplo, es un saṃskāra para preparar la mente). No se pueden cambiar los vāsanās, pero se puede imponer un saṃskāra por encima de otro(s) que no se desee. La actitud no es nada más que actitud. Si se cambia de actitud, se deposita otro saṃskāra. La mente aprende a través de los hábitos. Así, cambiando los hábitos se puede cambiar la mente. El yoga es una manera de dar los pasos que motivan el cambio. Es una preparación (von Romberg, Margo “http://www.athayog.me.uk/sutra_ch4phn.html“).

 

ghaṭa-prāsāda-pradīpa-kalpaṃ saṅkoca-vikāśi cittaṃ śarīra-parimāṇākāra-mātram ity apare pratipannāḥ | tathā cāntarābhāvaḥ saṃsāraś ca yukta iti |

Otros mantienen que la mente se adapta al cuerpo, igual que la luz de una lámpara se contrae cuando se introduce en un jarrón y se expande cuando está encima de un estante; por tanto, (esto explicaría) la existencia de un estado intermedio (entre la vida y la muerte). Este (supuesto) flujo de la vida (saṃsāra) es lo verdadero (piensan ellos).

 

vṛttir evāsya vibhunaś cittasya saṅkoca-vikāśinīty ācāryaḥ |

Pero los maestros (ācārya) dicen que es solo la actividad de la omnipenetrante mente (y no la mente misma) lo que se contrae y se expande.

 

tac ca dharmādi-nimittāpekṣam | nimittaṃ ca dvividhaṃbāhyam ādhyātmikaṃ ca |

Y esta (mente) necesita causas (para contraerse y expandirse) tales como una actitud virtuosa (dharma); las causas son de dos tipos: externas e internas.

 

śarīrādi-sādhanāpekṣaṃ bāhyaṃ stuti-dānābhivādanādi | citta-mātrādhīnaṃ śraddhādy ādhyātmikam |

Las externas requieren medios tales como el cuerpo y acciones tales como la adoración, los ritos, etc. (Las internas son) aquellas que, como la fe, se relacionan con el ser interior.

 

tathā coktaṃ—ye ceite maitry-ādayo dhyāyināṃ vihārās te bāhya-sādhana-niranugrahātmaḥ prakṛṣṭaṃ dharmam abhinivartayanti |

En este sentido, se afirma que “para el meditador, la meditación sobre la amistad, etc. (I.34), son simples diversiones, (pues) realmente no necesita medios externos, ya que su forma de comportarse (dharma) alcanza la perfección”.

 

tayor mānasaṃ balīyaḥ |

De las dos, la (causa) mental es la más poderosa.

 

kathaṃ? jñāna-vairāgye kenātiśayyete? daṇḍakāraṇyaṃ ca citta-bala-vyatirekeṇa kaḥ śarīreṇa karmaṇā śūnyaṃ kartum utsaheta, samudram agastyavadpibet ||10||

¿Por qué? (Porque, después de todo) ¿cómo podría superarse el desapego del conocimiento? Excepto por el poder mental, ¿quién podría devastar el bosque Daṇḍaka, o secar el océano como hizo Agastya?

 

Bhoja — Rāja-Mārtanda (1018-1060)

||4.10|| tāsāṅ vāsanānāmanāditvaṅ -- na vidyata ādiryasya tasya bhāvastattvaṅ, tāsā mādirnāstītyarthaḥ. kuta ityata āha -- 'āśiṣō nityatvāt.' yēyamāśīrmahāmōharūpā sadaiva sukhasādhanāni bhūyāsurmā kadācana tairmē viyōgō bhūditi yaḥ saṅkalpaviśēṣō vāsanānāṅ kāraṇaṅ tasya nityatvādanāditvādityarthaḥ. ētaduktaṅ bhavati -- kāraṇasya saṅnihitatvādanubhavasaṅskārādīnāṅ kāryāṇāṅ pravṛttiḥ kēna vāryatē, anubhavasaṅskārādyanuviddhaṅ saṅkōcavikāśadharmi cittaṅ tattadabhivyañjakavipākalābhāttattatphalarūpatayā pariṇamata ityarthaḥ.

Ellas, es decir, las impresiones residuales. El hecho de ser sin principio (en el tiempo) consiste en la naturaleza esencial de aquello de lo cual no se conoce un comienzo. El sentido es que ellas no tienen un comienzo. ¿Cómo así? En razón de la eternidad del deseo de vivir (āśis). Este deseo de vivir, que tiene por característica el ser una gran ilusión (moha) consiste en desear: “Ojalá obtenga yo siempre los medios para realizar el placer; ojalá no me separe nunca de ellos”. Este tipo especial de voluntad de deseo (saṃkalpa) es la causa de las impresiones residuales. Y en razón de su eternidad se le considera sin comienzo. Este es el sentido. Lo que se ha querido decir es lo siguiente. Puesto que se presentan en tanto que causa, ¿por quién podría ser impedida la puesta en marcha de los efectos, es decir, de las impresiones latentes en su manifestación? La mente, cuya característica esencial (dharmin) es la contracción y la expansión, queda invadida por las impresiones latentes en manifestación, y por el hecho de obtener la maduración resultante de tal o cual fruto, se modifica en conformidad con tal fruto. Este es el sentido.

 

Śaṅkara Bhagavatpāda — Yoga-Bhāṣya-Vivaraṇa (s. XIV)

Nunca asaltará a nadie el recuerdo de un objeto, deseado o no, que no haya sido experimentado antes. Incluso cuando se ha experimentado algo placentero, no se lo desea a menos que surja primero su recuerdo; además, ningún rechazo o miedo tiene fundamento respecto a una experiencia desagradable si no se recuerda primero. Sin embargo, en cualquier cuerpo recién nacido, se observa inmediatamente el instinto de conservación. Puesto que éste deseo es eterno, hay que deducir que existe experiencia sobre la terminación de una vida anterior. Y, antes de ésta, de una previa, y así sucesivamente. Por tanto, se infiere el no comienzo de los recuerdos-saṃskāras y sus causas, las experiencias de vida y muerte. Por ello, es cierto que los seres vivos sufren muchas concepciones y, en consecuencia, los grupos de saṃskāras resultan muy difíciles de eliminar; no pueden evitarse. Aunque la mente es omnipenetrante, su pasividad y actividad, que son cambios, tienen lugar gracias a los sentidos; y en el estado de Yoga, donde no hay actividad sensorial, existe la omnisciencia propia de su naturaleza omnipenetrante. La idea ilusoria de algo no experimentado trascendiendo el cuerpo, no es un conocimiento válido, no más que el cuerno de una liebre. Un texto sagrado dice: “mientras se permanece en el cuerpo, no hay liberación del placer y el dolor” (Chānd.VIII.12.1), y otro texto: “quien los adora como infinito (obtiene un mundo infinito)” (Brhad.I.5.13), demuestra que los sentidos son omnipenetrantes. El poder mental y no el físico, es el único poder real. El texto sagrado dice: “por tanto, el mental es el superior” (Mahānā.79.12) y el Señor ha dicho también: “superior a todo sacrifico material es el sacrificio de la sabiduría, oh perseguidor de tus enemigos. Todos los actos, sin excepción, están contenidos en el conocimiento” (Gītā.IV.33). Entonces, ¿cómo se destruyen los grupos de saṃskāras?

Objeción: han aparecido desde siempre, por lo que su destrucción no es ni remotamente factible. Incluso aunque fuesen destruidos, el aislamiento trascendental no podría lograrse.

 

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