Yoga Sūtras

Aforismos sobre Yoga de Patañjali

Inicio-Home | Aṣṭāṅga Yoga | Yoga Sūtras | Escrituras | Artículos | Textos en pdf | Glosario

Samādhi Pāda | Sadhana Pāda | Vibhūti Pāda | Kaivalya Pāda

Anterior | IV.18 | Siguiente

Actualizado: marzo, 2017

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

yasya tu tad eva cittaṃ viṣayas tasya—

Sin embargo, para él (puruṣa), el objeto es la mente misma.

 

सदा ज्ञाताश्चित्तवृत्तयस्तत्प्रभोः पुरुषस्यापरिणामित्वात्॥१८॥

sadā jñātāścittavṛttayastatprabhoḥ puruṣasyāpariṇāmitvāt

Las fluctuaciones de la mente siempre son conocidas, a causa de la inmutabilidad del “sí-mismo-esencial”, que es su dueño

(Traducción propia)

(Otras traducciones)

Vyaas Houston

Las vṛtti-definiciones de citta-el campo son siempre conocidas, debido a la inmutabilidad de puruṣa-el sí mismo, que es dueño de ellas (citta-vṛtti)

Georg Feuerstein

Las fluctuaciones de la conciencia son siempre conocidas por su “superior”, a causa de la inmutabilidad del Sí-mismo

Christopher Chapple y Yogi Ananda Viraj

Las fluctuaciones de la mente son siempre conocidas debido a la inmutabilidad de su dueño, puruṣa

P. V. Karambelkar

A causa de la inmutabilidad de puruṣa, las citta-vṛttis (las modificaciones funcionales de citta) se vuelven conocidas para (este puruṣa, que es) su dueño

James Haughton Woods

Ininterrumpidamente, el dueño de éste [complejo mental] conoce las fluctuaciones del complejo mental [y así] el Sí-mismo no sufre cambios

Emilio García Buendía

Las fluctuaciones de la mente consciente (son) siempre conocidas por la inmutabilidad de su señor, de la consciencia pura

Oscar Pujol

Los procesos mentales son siempre conocidos, ya que el puruṣa, el señor de estos procesos, es inmutable [y por lo tanto siempre consciente]

 

Vocabulario

sadā jñātāḥ citta-vṛttayaḥ tat-prabhoḥ puruṣasya apariṇāmitvāt

citta-vṛttayaḥ (las fluctuaciones de la mente) sadā (siempre son) jñātāḥ (conocidas) apariṇāmitvāt (a causa de la inmutabilidad) puruṣasya (del “sí-mismo-esencial”) tat-prabhoḥ (que es dueño de ellas)

 

sadā: (indecl) siempre, continuamente.

jña (jñātāḥ): (f, nom, pl) conocidas, sabidas.

citta-: mente, razón, inteligencia, conciencia; 1) sensación, aquello que es percibido, aquello sobre lo que la mente se fija; 2) mente o conciencia en su totalidad, como conjunto de todas sus actividades y funciones; 3) la sede, el órgano, el conjunto de las funciones, actividades, procesos intelectivos, volitivos y emocionales del individuo; 4) se compone de intelecto (buddhi, asmitāmātra), conciencia de existencia individual (asmitā, ahaṃkāra) y mente sensible (manas); 5) es similar al concepto de instrumento interno (antaḥkaraṇa) en el sāṃkhya y el vedānta).

vṛtti (vṛttayaḥ): (f, nom, pl) modificaciones, giros, fluctuaciones; 1) remolinos, torbellinos; 2) procesos o actividades.

tad- (tat-): de esos, de ellos, de aquellos, suyo.

prabhu (prabhoḥ): (m, gen, sg) del superior, del dueño, del amo.

puruṣa (puruṣasya): (m, gen, sg) del “sí-mismo-esencial”; 1) de lo que se asimila al observador o sujeto de las experiencias (dṛṣṭa), a la auténtica naturaleza o naturaleza humana esencial (ātman), a la conciencia-energía o poder que subyace a la conciencia (citiśakti) y al ser interior (adhyātma); 2) de lo que lo que permanece consciente reflejándose a sí mismo (pratisaṃvedin) en el intelecto (buddhi).

apariṇāma (apariṇāmitvāt): (n, abl, sg) a causa de la inmutabilidad, es decir, debido a no experimentar cambio alguno.

 

Otras variaciones del texto original:

sadā jñātāścittavṛttayastatprabhoḥ puruṣasyāpariṇāmam

 

Vyāsa — Yoga-Bhāshya (s. V.)

 

yadi cittavat prabhur api puruṣaḥ pariṇameta, tatas tad-viṣayāś citta-vṛttayaḥ śabdādi-viṣayavaj jñātājñātāḥ syuḥ | sadājñātatvaṃ tu manasas tat-prabhoḥ puruṣasyāpariṇāmitvam anumāpayati ||18||

Si el dueño, es decir puruṣa, fuese cambiante como la mente, entonces sus objetos —los procesos mentales— serían objetos como por ejemplo los sonidos para la mente, es decir conocidos y desconocidos. Puesto que la mente siempre es conocida por puruṣa, se infiere que (el “sí-mismo-esencial”) es inmutable.

—Según el yoga, la mente es sólo materia; por tanto la mente no puede desear. El impulso viene de algo más profundo. La percepción pasa por la mente (II.23); así que la calidad de percepción depende del estado de la mente. El Veedor ve a través de la mente. El papel de todo lo que vemos no es para servir a la mente, sino para servir al Veedor. Eso incluye a la misma mente, puesto que la mente es parte de la materia (II.21). La percepción siempre se efectúa a través de la mente. El estado de percepción depende del estado de la mente. El único momento en que no hay percepción es cuando se está en sueño profundo (realmente se trata de un tipo de samādhi tamásico). El Veedor: hay algo que sabe lo que está pasando. La mente y el cuerpo cambian a lo largo de la vida, pero hay algo constante que observa el cambio y sigue su patrón. Normalmente no somos conscientes del Veedor porque hay algo entre ambos. Podemos ser conscientes del Veedor si/cuando la mente se llena de Él (von Romberg, Margo “http://www.athayog.me.uk/sutra_ch4phn.html“).

—Es interesante observar que el modo en el que se afirma que se conoce la ausencia de modificaciones por parte de la auto-consciencia (puruṣa) es por medio de una inferencia (anumāna), no por percepción directa (García Buendía, Emilio El yoga como sistema filosófico”, pag. 452).

 

Bhoja — Rāja-Mārtanda (1018-1060)

||4.18|| ētāścittasya pramāṇaviparyayādirūpā vṛttayastāstatprabhōścittasya grahītuḥ puruṣasya sadā sarvakālamēva jñēyāḥ, tasya cidrūpatayā.pariṇāmāt pariṇāmitvābhāvādityarthaḥ. yadyasau pariṇāmī syāttadā pariṇāmasya kādācitkatvātpramātustāsāṅ cittavṛttīnāṅ sadā jñātatvaṅ nōpapadyēta. ayamarthaṅ -- puruṣasya cidrūpasya sadaivādhiṣṭhātṛtvēna vyavasthitasya yadantaraṅgaṅ nirmalaṅ sattvaṅ tasyāpi sadaivāvasthitatvādyēna yēnārthēnōparaktaṅ bhavati tathāvidhasyārthasya sadaiva cicchāyāsaṅkrāntisadbhāvastasyāṅ satyāṅ siddhaṅ sadā jñātṛtvamiti na kadācitpariṇāmitvāśaṅkā.

Las modificaciones de la mente, como por ejemplo las caracterizadas por la percepción, el error, etc., son siempre y en todo tiempo conocidas por el “sí-mismo-esencial”, que las gobierna, y que es el conocedor de la mente, porque éste, bajo su aspecto del intelecto puro (cit) no está sujeto a los cambios, pues en él está ausente la condición de la mutabilidad. Este es el sentido. Si fuera capaz de experimentar cambios, entonces, puesto que todo cambio es ocasional, no se lograría la constante capacidad de conocimiento de aquellas modificaciones de la mente. El sentido es el siguiente. La cualidad pura (sattva) y sin mancha, está íntimamente relacionada con el “sí-mismo-esencial” (puruṣa) bajo su aspecto de intelecto puro (cit), el cual permanece siempre en su función de principio gobernante; al ser teñida por uno u otro objeto debido a que ella también permanece siempre, se da el hecho real de transmitirse a ella el reflejo (chāyā) del intelecto puro. Siendo esto así, queda demostrado que la condición de conocedor existe siempre, y nunca pueden existir dudas en lo que respecta a que esto esté sujeto a cambios.

nanu cittamēva yadi sattvōtkarṣātprakāśakaṅ tadā svaparaprakāśakatvādātmānamathaṅ ca prakāśayatīti tāvataiva vyavahārasamāptēḥ kiṅ grahītrantarēṇētyā śaṅkāmapanētumāha

Ahora bien, si la mente misma, bajo el predominio de la cualidad pura, es la que ilumina, entonces, debido a su capacidad para iluminarse y para iluminar a otros, podría iluminarse tanto a sí misma como al objeto; de manera que el proceso (del conocer) quedaría ya completado. ¿Para qué, entonces, pensar en otro conocedor?

 

Śaṅkara Bhagavatpāda — Yoga-Bhāṣya-Vivaraṇa (s. XIV)

Existe la percepción directa de los procesos mentales y resulta incuestionable que siempre son conocidos como objetos. Además los procesos mentales al ser percibidos de forma directa, se recuerdan como habiéndose conocido directamente, como por ejemplo un jarrón, y no bajo el conocimiento que puedan proporcionar la autoridad o la inferencia. Igualmente se conocen de forma exacta sus formas y nunca son objeto de duda. Si no fuesen percibidos directamente entonces, igual que los objetos exteriores, algunos aparecerían dudosos de vez en cuando. Pero, realmente, nunca tenemos dudas sobre ellos.

Objeción: aun así, si un objeto se conoce completamente en un momento determinado, se dice que se comprende.

Respuesta: ningún proceso mental sucede si no se conoce por medio de la percepción directa. Tampoco podría deducirse a partir de un resultado, porque no podría asegurarse tal resultado. Puesto que lo que es dudoso no puede ser un objeto, y los procesos mentales son recordados de forma absoluta, en sí mismos, independientemente de cualquier objeto, resultan siempre directamente percibidos. Son el iluminador, instrumento y manifestador del que percibe, como una luz. No es que exista duda (en su percepción) por medio de los ojos o de otro órgano de los sentidos; también existe ahí percepción directa. Igual que las cosas como los jarrones son conocidas gracias a una iluminación especial, los sonidos resultan conocidos por el oído gracias a una especial “luz” propia, y así con el resto de los sentidos y sus objetos. No puede argumentarse que como no se conoce de forma aislada no se trata de un caso de percepción directa. Los rayos de dos lámparas se mezclan entre sí de forma inseparable sin que podamos discriminarlos y, aun así, no podríamos decir que no se los percibe directamente. De la misma forma, un sentido como la vista mantiene una relación recíproca con la luz externa que le corresponde y no se conocen de manera aislada; tampoco puede afirmarse que no exista percepción directa en este caso. Quien niegue que los procesos mentales son percibidos de forma directa con toda seguridad también se niega a sí mismo, pues toda percepción depende de algún proceso mental, y la “luz” de una percepción de forma depende de alguna idea. El conocimiento y el desconocimiento de conceptos generales como el sonido debe entenderse como movimientos de la mente cambiante; de la misma forma, la comprensión e incomprensión de los objetos de los sentidos corresponde a cambios en los sentidos. La proposición es que puruṣa es inmutable; la razón es que sus objetos son siempre conocidos; el ejemplo de lo contrario lo constituyen la mente y los sentidos. Puesto que aquí se está tratando de un perceptor de objetos, tampoco sirve para rebatir nuestro argumento el poner como ejemplo a un sí-mismo liberado, pues en este caso no hay objetos.

 

Samādhi Pāda | Sadhana Pāda | Vibhūti Pāda | Kaivalya Pāda

Anterior | IV.18 | Siguiente

© Yogadarshana – Yoga y Meditación