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Aforismos sobre Yoga de Patañjali

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Actualizado: marzo, 2017

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

syād āśaṅkā—cittam eva svābhāsaṃ viṣayābhāsaṃ ca vaināśikānāṃ cittātma-vādināṃ bhaviṣyati agnivat |

Objeción: podría argumentarse que la mente brilla con luz propia al mismo tiempo que (ilumina) los objetos, igual que el fuego.

 

न तत्स्वाभासं दृश्यत्वात्॥१९॥

na tatsvābhāsaṃ dṛśyatvāt

Esta (la mente) no se percibe a sí misma, pues [también ella] es algo perceptible

(Traducción propia)

(Otras traducciones)

Vyaas Houston

Esta (citta) no es autoluminosa a causa de su naturaleza de dṛśya-objeto

Georg Feuerstein

Esa [conciencia] no es autoluminosa a causa de su naturaleza visible [por el Sí-mismo]

Christopher Chapple y Yogi Ananda Viraj

No hay autoluminosidad de esto (citta-vṛtti) a causa de la naturaleza de lo visto

P. V. Karambelkar

En razón a que su naturaleza es la de dṛśya (es decir, algo que puede ser perceptible), ella (es decir, citta) no es autoluminosa

James Haughton Woods

No se ilumina a sí mismo, dado que es un objeto visible

Emilio García Buendía

Ésta no (es) luminosa por sí misma por su visibilidad

Oscar Pujol

[La mente] no brilla con luz propia, ya que es un objeto de percepción

 

Vocabulario

na tat-svābhāsaṃ dṛśyatvāt

tat (esta) na (no) svābhāsaṃ (se percibe a sí misma), dṛśyatvāt (pues es algo perceptible)

 

na: no, nada.

tad: (n, nom, sg) esto, eso, aquello.

sva-: propiedad, posesión, objeto poseído; 1) (pronombre personal referido al sujeto de la oración) el, su, este; 2) sí mismo, perteneciente al sí mismo, propio, de uno mismo.

ābhāsa (ābhāsaṃ): (n, nom, sg) luminosidad, luz, brillo, claridad, percepción.

svābhāsa (svābhāsaṃ): (n, nom, sg) luz propia, autoluminosidad.

dṛśyatva (dṛśyatvāt): (n, abl, sg) a partir de la visibilidad, desde la visión, por la objetividad, mediante el carácter de objeto, a partir de la naturaleza de lo visto.

 

Vyāsa — Yoga-Bhāṣya (s. V.)

 

yathetarāṇīndriyāṇi śabdādayaś ca dṛśyatvān na svābhāsāni, tathā mano’pi pratyetayvam |

Igual que el sonido y los demás sentidos son objetos de conocimiento que no se perciben a sí mismos, así es la mente sensible (manas).

 

na cāgnir atra ḍaḥ | na hy agnir ātma-svarūpam aprakāśaṃ pūrvkāry | prakāśaś cāyaṃ prakāśya-prakāśaka-saṃyoge dṛṣṭaḥ |

En este sentido, el fuego no es un ejemplo apropiado, pues no ilumina una naturaleza que no tenga (ya) luz propia. Una luz se ve cuando hay unión entre la cosa iluminada y lo que la ilumina;

 

na ca svarūpa-mātre’sti saṃyogaḥ | kiṃ ca, svābhāsaṃ cittam ity agrāhyam eva kasyacid iti śabdārthaḥ |

pero no hay (ningún tipo de) unión en la naturaleza única de una cosa. Además, decir que la mente se percibe a sí misma significa que la mente no puede ser conocida por otra cosa.

 

tad yathā—svātma-pratiṣṭham ākāśaṃ na para-pratiṣṭham ity arthaḥ | sva-buddhi-pracāra-pratisaṃvedanāt sattvānāṃ pravṛttir dṛśyate | kruddho’haṃ, bhīto’haṃ, amutra me rogo’mutra me krodha iti | etat sva-buddher agrahaṇe na yuktam iti ||19||

Como cuando se dice que “el espacio se soporta a sí mismo”, lo cual significa que no está soportado (por nada más). Toda la actividad de los seres vivos se produce a partir de la propia comprensión de sus operaciones mentales: “estoy hambriento”, “tengo frío”, “deseo esto”, “me irrita aquello”. Si no hubiese percepción de la mente, no habría actividad humana.

—La mente es un cuarto oscuro lleno de recuerdos, solicitando luz de otra fuente. O también, la mente es un espejo que refleja luz de otra fuente. La mente es parte de lo visto. (Lo visto incluye a la mente, los sentidos, y las cosas externas). A menos que el puruṣa/veedor fije una dirección, la mente no puede funcionar. (¡Aun así, hay momentos en los cuales la mente no puede o no desea funcionar tal como debería! Hay momentos en que rajas o tamas prevalecen). La energía dominante en la mente siempre es rajas. Sattva tiene que ser desarrollado. En yoga, el prāṇāyāma es la primera práctica para desarrollar sattva en la mente. La mejor manera de hacer surgir sattva consiste en reducir rajas y tamas; el problema es tamas, porque no se puede ver (von Romberg, Margo “http://www.athayog.me.uk/sutra_ch4phn.html“).

 

Bhoja — Rāja-Mārtanda (1018-1060)

||4.19|| taccittaṅ svābhāsaṅ svaprakāśakaṅ na bhavati puruṣavēdyaṅ bhavatīti yāvat, kutaḥ? dṛśyatvāt, yatkila dṛśyaṅ taddraṣṭṛvēdyaṅ, dṛṣṭaṅ yathā -- ghaṭādi, dṛśyaṅ ca cittaṅ tasmānna svābhāsam.

Ella, la mente, no se ilumina a sí misma, no se muestra a sí misma, sino que es percibida por el “sí-mismo-esencial”, ¿En razón de qué‘? Porque es perceptible. Lo perceptible es justamente lo que puede ser conocido por quien percibe, como por ejemplo, una jarra, etc. La mente es perceptible, y por lo tanto, no se ilumina a sí misma. Ahora bien, este argumento implica aquello que se quiere demostrar, pues no se ha demostrado que la mente sea perceptible. Además, en los hombres, se observa que las modificaciones de la mente, que se presentan bajo el aspecto de aceptar o rechazar lo conveniente o lo inconveniente, se dan a través de la conciencia del propio intelecto (buddhi), Y así, cuando se dice: “estoy enojado”, “estoy asustado”, “no estoy alterado”, y así por el estilo, la percepción no se produce sin intervención de la conciencia del intelecto. Para refutar esta objeción, dice a continuación.

 

Śaṅkara Bhagavatpāda — Yoga-Bhāṣya-Vivaraṇa (s. XIV)

Objeción: pongamos por ejemplo el fuego, que se ilumina a sí mismo y también ilumina los objetos. Lo perceptible, como por ejemplo un jarrón, precisa en realidad de una fuente de luz exterior para mostrarse como es, pero no así la luz. Igual que la luz se ilumina a sí misma y a los objetos, así debe considerarse la mente; ¿quién precisa de un sí-mismo (ātman)? Si se posee una luz no se busca otra (que ilumine la primera).

Y si se asume otro perceptor para el primero, caeríamos en una regresión al infinito. Pues se deduciría que la conciencia (vijñāna) sería percibida por algo aparte de ella y, por tanto, también habría otro perceptor para el anterior, y así sucesivamente. Además, puesto que la conciencia sería resplandeciente no podría existir una relación complementaria de principal y secundario con su propio perceptor, como en el caso de las dos luces. Como, en consecuencia, no hay fundamento para admitir un perceptor de la conciencia, debemos admitir que el conocimiento se ilumina a sí mismo e ilumina a otros.

Respuesta: con este pobre ejemplo no se puede refutar al sí-mismo, el cual se encuentra asumido de forma generalizada. ¿Por qué? La luz se ve cuando hay conexión entre lo iluminado y su iluminador, y tal conexión no existe cuando se trata de una sola cosa.

Objeción: incluso así, el fuego no necesita de otra luz, como el jarrón.

Respuesta: no es algo que pueda ser iluminado por otro y no tiene forma, como (la tiene) un jarrón, para poder ser así iluminado. Pero esto no quiere decir que no pueda ser contemplado por alguien aparte, pues ciertamente lo percibe la vista, que es algo separado de ello. La luz aparece para eliminar la oscuridad que haya sobre algo, como por ejemplo un jarrón; no es que el jarrón no sea iluminable. El que el fuego no necesite ninguna otra luz es una afirmación tuya, cuando afirmas que no hay relación de principal y secundario entre dos luces. Aunque realmente existe una diferencia entre las dos luces, no es por no ser iluminables el que no exista relación de principal y secundaria entre ellas. Por tanto, no habría necesidad para otra luz si no hay ninguna diferencia entre ellas. Pero el argumento de ser perceptible por alguien separado aún no ha sido rebatido, pues las dos luces son, en si, visibles, como el jarrón u otro objeto. Por consiguiente, se puede decir que el conocimiento resulta conocido por alguien separado de ello, pues es algo visto, como la luz. También se puede decir que el conocimiento depende de otro instrumento, porque es luz por naturaleza, tanto como una lámpara encendida. Así, no hay posibilidad de caer en una regresión al infinito.

Objeción: en tal caso, como el conocimiento es intrínsecamente iluminación, y cualquiera que lo perciba también será de forma natural un iluminador, no puede existir ninguna relación mutua de principal y secundario entre ellos, no más que entre dos luces.

Respuesta: el argumento no es válido, porque el sí-mismo (ātman) y el conocimiento son de distinta clase, como pueden serlo la vista y la luz.

Objeción: pero por medio de la noción de yo, el sujeto (pratyayin) conoce la mente, en cuyo caso la misma cosa tiene tanto la propiedad de objeto como de sujeto.

Respuesta: no es así, pues la mente consiste de los tres guṇas. En este caso, en que predomina tamas, la mente depende de un proceso mental distinto consistente de sattva, como el cuerpo que resulta arañado por la mano. Sin embargo, en este caso existe un perceptor separado del objeto, un conocedor que es puruṣa. Puesto que perceptor y percibido son de distinta clase y puesto que puruṣa no tiene partes, se concluye la imposibilidad de que sea sencillamente puruṣa tanto el objeto percibido como el perceptor.

 

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