Yoga Sūtras

Segundo capítulo: sobre la Práctica Espiritual o Sadhana Pāda

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Actualizado: mayo, 2017

 

Disminución de las causas más evidentes de aflicción (II.1-II.9)

Ascetismo, estudio de sí mismo y orientación de todas las acciones hacia el conocimiento del ser supremo constituyen el yoga de la acción (II.1)

El objetivo del yoga de la acción es provocar la interiorización completa y disminuir las causas de aflicción (II.2)

Las causas de aflicción son ignorancia esencial, conciencia de existencia individual, pasión, rechazo incontrolado e instinto de supervivencia (II.3)

La ignorancia esencial es el campo de cultivo donde germinan las otras causas de aflicción, ya estén latentes, atenuadas, subyugadas o activas (II.4)

La ignorancia esencial es considerar permanente, puro, agradable y consciente, lo que es impermanente, impuro, doloroso e inconsciente (II.5)

La conciencia de existencia individual es la aparente identificación entre aquello que tiene la facultad de observar y la observación misma (II.6)

El deseo es consecuencia de las experiencias placenteras (II.7)

El rechazo incontrolado es consecuencia de las experiencias dolorosas (II.8)

El instinto de supervivencia está arraigado incluso en el erudito, puesto que fluye por sí mismo (II.9)

 

Causas sutiles de aflicción (II.10-II.11)

Las causas de aflicción, en su manifestación sutil, se erradican mediante un proceso de involución de la mente en la materia primordial (II.10)

Los procesos mentales que surgen de las causas de aflicción se evitan con la meditación (II.11)

 

Karma (II.12-II.14)

Las causas de aflicción son el origen del depósito de acciones, cuyos efectos se experimentan en la vida presente y en las futuras (II.12)

Mientras existan las causas de aflicción, sus consecuencias serán una existencia terrenal más o menos larga, en un entorno social determinado que proporcione las experiencias adecuadas (II.13)

Estos tres condicionamientos tienen efectos agradables o desagradables de acuerdo a su origen en acciones meritorias o no meritorias, respectivamente (II.14)

 

Todo es dolor (II.15-16)

Para el de recta visión, en última instancia, todo es dolor a causa de los sufrimientos inherentes al cambio continuo de la materia, a la ansiedad por conseguir algo y a los condicionamientos heredados, así como por el conflicto entre los movimientos de los constituyentes fundamentales de la materia (II.15)

Debe evitarse el dolor futuro (II.16)

 

El origen del dolor (II.17-24)

El origen del dolor es la conexión entre lo-que-observa y lo-que-es-observado (II.17)

“Lo-que-es-observado, cuya esencia es la interacción entre los elementos básicos y las percepciones de los sentidos, y cuya naturaleza tiende hacia la luminosidad, la actividad o la estabilidad, tiene como razón de ser la liberación a través de la experiencia (II.18)

Los constituyentes primarios de la naturaleza se manifiestan en cuatro niveles: lo indeterminado, la primera determinación, lo sutil y lo concreto (II.19)

Lo-que-observa es solo observación y, aunque inmaculado, es consciente de los pensamientos que surgen (II.20)

La razón de ser de lo-que-es-observado es precisamente ser objeto de lo-que-observa (II.21)

Una vez cumplido su objetivo, para “lo-que-observa”, “lo-que-es-observado” deja de existir, pero permanece por el hecho de ser común a otros (II.22)

La conexión entre “lo-que-posee” y “su-posesión” tiene su razón de ser en la captación de la auténtica naturaleza de los poderes de ambos, propietario y propiedad (II.23)

La ignorancia esencial es el origen de la conexión entre “lo-que-posee” y “su-posesión” (II.24)

 

La discriminación (II.25-27)

La conexión desaparece con la desaparición de la ignorancia esencial; el aislamiento trascendental es la cesación de aquello “que-es-observado” (II.25)

El medio para obtener la cesación de la ignorancia esencial es el infalible conocimiento discriminatorio (II.26)

La intuición trascendental de siete pasos es la última etapa del infalible conocimiento discriminatorio (II.27)

 

Los ocho pasos del yoga (II.28-II.29)

La práctica continuada del yoga de ocho pasos destruye las impurezas y lleva la luz de la comprensión hacia el conocimiento discriminatorio (II.28)

Los ocho miembros del yoga son: abstenciones, observancias, postura, control de la respiración, abstracción sensorial, concentración, meditación e interiorización completa (II.29)

 

Yamas y Niyamas, pasos 1 y 2 de 8 (II.30-II.34)

Los yamas son (abstenciones de) causar daño, mentir, robar, placeres sensuales y riquezas (II.30)

Las abstenciones constituyen el gran compromiso cuando se extienden con respecto a todo, independientemente de situación social, lugar, momento o circunstancias personales (II.31)

Las observancias son: limpieza, contentamiento, ascetismo, estudio de sí mismo y orientación de todas las acciones hacia el conocimiento del ser supremo (II.32)

Las malas intenciones se evitan mediante la consideración de lo contrario a ellas (II.33)

Las malas intenciones, tales como ocasionar daño y similares, que proceden de ideas contrarias a las abstenciones y las observancias, pueden ser efectuadas por uno mismo, mandadas efectuar o ser simplemente aceptadas; pueden estar basadas en la codicia, la ira o la confusión; y pueden ser de carácter débil, moderado o intenso; sus consecuencias son dolor e ignorancia interminables; por todo ello, se debe practicar la consideración de lo contrario (II.34)

 

Beneficios de Yamas y Niyamas (II.35-II.45)

Cuando la abstención de causar daño se establece en el yogui con firmeza, los que están cerca abandonan toda hostilidad (II.35)

Cuando la abstención de mentir se establece en el yogui con firmeza, las acciones y sus frutos se corresponden (II.36)

Cuando la abstención de robar se establece en el yogui con firmeza, surgen ante él toda clase de riquezas (II.37)

Cuando la abstención de placeres sensuales se establece en el yogui con firmeza, se adquiere gran vitalidad (II.38)

Cuando el yogui se establece con firmeza en la abstención de riquezas se comprende el cómo y el porqué de la existencia (II.39)

La limpieza conduce al deseo de protección del propio cuerpo evitando el contacto negativo con cualquier otro (II.40)

La limpieza produce también, purificación mental, alegría, atención, dominio de los sentidos y capacidad para la autoobservación (II.41)

A través del contentamiento se obtiene felicidad insuperable (II.42)

A través del ascetismo, mediante la destrucción de las impurezas, perfección del cuerpo y los sentidos (II.43)

A través del estudio de uno mismo, surge la conexión con la deidad personal (II.44)

A través de la orientación de todas las acciones hacia el conocimiento del ser supremo se logra plenamente la interiorización completa (II.45)

 

Āsana, paso 3 de 8 (II.46-II.48)

Las características de la postura son firmeza y comodidad (II.46)

La postura se vuelve firme y cómoda mediante la relajación de la tensión y la fusión con el infinito (II.47)

A partir de entonces, una vez que se perfecciona la postura, al yogui no le afectan las situaciones extremas (II.48)

 

Prāṇāyāma, paso 4 de 8 (II.49-II.53)

Logrado esto, una vez que se perfecciona la postura, se debe controlar la respiración mediante el aquietamiento de los procesos ordinarios de inhalación y exhalación (II.49)

La respiración se vuelve prolongada y sutil siendo consciente de la inhalación, la exhalación y la detención de su movimiento, del espacio recorrido por el aire, del tiempo invertido en el recorrido y del número de respiraciones (II.50)

La cuarta práctica del control respiratorio trasciende los ámbitos de la exhalación y la inhalación (II.51)

De esta forma, con el control de la respiración, se atenúa el velo que oculta la luz del conocimiento (II.52)

El control de la respiración también facilita la concentración de la mente (II.53)

 

Pratyāhāra, paso 5 de 8 (II.54-II.55)

La abstracción de las sensaciones recibidas a través de los sentidos se asemeja a la naturaleza de la mente cuando se desconecta de sus objetos (II.54)

De esta forma, con la abstracción sensorial, se logra el completo dominio sobre los sentidos (II.55)

 

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