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Tercer capítulo: sobre las facultades excepcionales o Vibhūti Pāda

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Samādhi Pāda | Sadhana Pāda | Vibhūti Pāda | Kaivalya Pāda

 

Actualizado: diciembre, 2016

 

Dhāraṇa, dhyāna y samādhi, pasos 6-8 de 8 (III.1-III.3)

En estado de abstracción sensorial, la concentración es la fijación de la mente en un solo punto (III.1)

La meditación es el sostenimiento prolongado de las ideas que se presentan durante el estado de concentración (III.2)

Ciertamente, la meditación se transforma en interiorización completa cuando en la mente solo brilla el objeto y ésta parece como despojada de su propia naturaleza (III.3)

 

Saṃyama es la herramienta más sutil (III.4-III.6)

Las tres prácticas juntas, es decir, concentración, meditación e interiorización completa, sobre un mismo objeto, constituyen la contemplación (III.4)

Con el dominio de la contemplación se obtiene la luz del conocimiento trascendental (III.5)

La progresión de la contemplación es gradual (III.6)

 

Lo interno es, en realidad, externo (III.7-III.8)

Éste grupo de tres miembros es interno respecto de los cinco anteriores (III.7)

A su vez, incluso éste grupo es un miembro externo respecto a la interiorización completa sin semilla (III.8)

 

Contemplando los cambios sutiles (III.9-III.16)

La transformación inhibidora, propia de la mente en cada momento de quietud, surge cuando desaparecen las impresiones latentes activadoras del estado mental ordinario y aparecen las inhibidoras (III.9)

La transformación inhibidora fluye con suavidad gracias a la impresión latente que es producto de la inhibición (III.10)

La transformación de la mente propia de la interiorización completa se produce cuando se elimina completamente la distracción y surge la atención (III.11)

Por tanto, la transformación de la mente propia de la concentración en un punto se produce cuando las ideas que se reprimen y las que aparecen en la mente son similares (III.12)

Por analogía con estas transformaciones, se explican los cambios en forma constitutiva, característica temporal y estado, respecto de los elementos básicos y los sentidos (III.13)

La substancia inmutable es lo que permanece tras las formas pasada, presente y futura (III.14)

La diversidad en las secuencias de los acontecimientos es la razón para la diversidad en las transformaciones (III.15)

Al efectuar la contemplación sobre las transformaciones de forma, característica temporal y estado, surge el conocimiento del pasado y del futuro (III.16)

 

Experiencias con saṃyama (III.17-III.36)

La natural confusión entre las palabras, sus objetos y sus representaciones mentales se debe a la superposición de unos sobre otros; al efectuar la contemplación sobre el discernimiento entre éstos confusos elementos, se logra conocimiento sobre los sonidos de todos los seres (III.17)

A través de la percepción directa de las impresiones latentes, gracias a la contemplación, surge el conocimiento de las vidas anteriores (III.18)

A través de la percepción directa del pensamiento de otra persona, se obtiene la comprensión de su mente (III.19)

Pero la comprensión de otra mente no tiene como objeto su pensamiento junto con su correspondiente objeto, a causa de su naturaleza no objetiva (III.20)

La invisibilidad se logra al efectuar la contemplación sobre la propia forma corporal, una vez que se desconecta la mirada de los otros de la luz reflejada por dicha forma y se detiene así la posibilidad de ser visto —se explica de la misma forma la desaparición del sonido y otros fenómenos parecidos del campo de los sentidos (III.21)

Al efectuar la contemplación sobre las acciones de efectos inmediatos y retardados, o también a través de algún presentimiento, se logra conocimiento sobre el momento de la muerte (III.22)

Al efectuar la contemplación sobre la amistad y otras cualidades similares, se logra reforzar la cualidad correspondiente (III.23)

Al efectuar la contemplación sobre diversas fuerzas, se logra fuerza comparable a la del elefante y otras de forma similar (III.24)

Con la concentración en la luz de la excepcional percepción de cualquier objeto, se logra conocimiento de lo sutil, lo oculto y lo distante en ese objeto (III.25)

Al efectuar la contemplación sobre el sol, se logra el conocimiento del cosmos (III.26)

Al efectuar la contemplación sobre la luna, se logra el conocimiento del ordenamiento estelar (III.27)

Al efectuar la contemplación sobre la estrella polar, se logra el conocimiento del movimiento de las estrellas (III.28)

Al efectuar la contemplación sobre el centro energético del vientre, se logra el conocimiento del sistema corporal (III.29)

Al efectuar la contemplación sobre la cavidad de la garganta, se eliminan las sensaciones de hambre y sed (III.30)

Al efectuar la contemplación sobre el conducto de la tortuga, en la región del pecho, se logra estabilidad emocional (III.31)

Al efectuar la contemplación sobre la luz localizada en la coronilla, se logra visión similar a la de los seres perfectos (III.32)

O todo el conocimiento, mediante un destello de iluminación (III.33)

Al efectuar la contemplación sobre el corazón se logra comprender la naturaleza de la mente (III.34)

La experiencia humana es un conocimiento que no distingue entre el “sí-mismo-esencial”, completamente puro, y el intelecto puro; al efectuar la contemplación sobre lo que depende solo de sí mismo, distinto de lo que depende de otro, se logra el conocimiento del reflejo del “sí-mismo-esencial” en la mente (III.35)

Como resultado del conocimiento del reflejo del “sí-mismo-esencial” en la mente, se producen destellos de iluminación en relación con el oído, tacto, vista, gusto y olfato (III.36)

 

¿Qué hacer con las experiencias? (III.37)

Este dominio de los sentidos supone un obstáculo en el estado de interiorización completa, pero perfecciona el estado de conciencia ordinario (III.37)

 

Más sobre saṃyama (III.38-III.48)

Cuando se debilita la causa del apego al propio cuerpo y se comprende el mecanismo de proyección mental, entonces es posible la penetración de la mente en otro cuerpo (III.38)

Con el dominio de la energía ascendente, se logran poderes extraordinarios como la levitación y el no sentirse afectado al caminar por el agua, el barro, las espinas, etcétera (III.39)

Con el dominio del aliento regulador se logra luminosidad incandescente para el cuerpo (III.40)

Al efectuar la contemplación sobre la relación entre el espacio vacío y el sentido del oído se logra audición excepcional (III.41)

Al efectuar la contemplación sobre la relación entre el espacio vacío y el cuerpo, y mediante la fusión mental con la ligereza del algodón, se logra atravesar el espacio (III.42)

La actividad externa no conceptual de la mente es el profundo estado mental sin conexión corporal; con él desaparece el velo que oculta la luz interior (III.43)

Al efectuar la contemplación sobre la forma física, la naturaleza esencial, la forma sutil, su interconexión y la finalidad de los elementos, se logra el dominio de esos mismos elementos (III.44)

En consecuencia, a raíz del dominio de los elementos, surgen facultades extraordinarias como la de volverse diminuto y otras similares, la perfección del cuerpo y la no afectación por sus constituyentes (III.45)

La perfección corporal se traduce en belleza de forma, gracia de movimientos, fuerza y resistencia extremas (III.46)

Al efectuar la contemplación sobre el proceso de percepción, la naturaleza esencial, la individualidad, su interconexión y la finalidad de los sentidos, se logra el dominio de esos mismos sentidos (III.47)

Así, con este dominio, se logra el desplazamiento instantáneo, la condición independiente de los sentidos y la conquista de la materia primera (III.48)

 

Renunciación y liberación (III.49-III.51)

La mente, en cuanto logra el “conocimiento-de-la-diferencia” entre el puro intelecto y el “sí-mismo-esencial”, adquiere supremacía sobre todos los estados de existencia y conocimiento total (III.49)

A través del desapego incluso de la omnipotencia y la omnisciencia, una vez destruida la fuente de la imperfección, se logra el aislamiento trascendental de la pura observación (III.50)

Estar bien considerado socialmente o por seres superiores, no debe ser causa de orgullo o apego, pues pueden volver a surgir inclinaciones indeseables (III.51)

 

La discriminación más elevada (III.52-III.55)

Al efectuar la contemplación sobre un instante y su sucesión por el instante siguiente se logra la sabiduría que nace del discernimiento (III.52)

De ahí, de esa sabiduría, se deriva el “conocimiento-de-la-diferencia” entre objetos similares, ya que su diferencia no es discernible por medio del condicionamiento externo, las características sujetas al paso del tiempo y la posición en el espacio (III.53)

Y de esta manera, la sabiduría que nace del discernimiento es el conocimiento liberador respecto de todas las cosas, en todo momento y de forma instantánea (III.54)

De esta forma, cuando el puro intelecto y el “sí-mismo-esencial” alcanzan idéntica pureza, surge el aislamiento trascendental de la pura observación (III.55)

 

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