Yogadarshana

Yoga: introducción, significado, historia

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Definiciones clásicas del yoga

 

“El yoga es la restricción de las fluctuaciones de la conciencia (citta)”.— Yoga-Sūtra (1.2)

“El yoga es habilidad en (la ejecución de) las acciones”.— Bhagavad-Gītā (2.50)

“Yoga es énstasis (samādhi)”.—Yoga- Bhāṣya (1.1)

“Se dice que el yoga es la unidad entre respiración, mente y sentidos, y el abandono de todos los estados de existencia”.— Maitrī-Upaniṣad (6.25)

“El yoga es la unión de la psique individual (jivātman) con el Si-mismo transcendental (paramātman)”.—Yoga-Yājnavalkya (1.44)

“Se dice que el yoga es la unificación del tejido de dualidades (dvandvajāla)”.— Yoga-Bīja (84)

“El yoga es conocido como la desconexión (viyoga) de la conexión (saṃyoga) con el sufrimiento”.— Bhagavad-Gītā (6.23)

“Se dice que el yoga es control”.— Brahmānda-Purāna (2.3.10.115)

“El yoga es la separación (viyoga) del Si-mismo (puruṣa) y el mundo-fenoménico (prakṛti)”.— Rāja-Mārtanda (1.1)

“Se dice que el yoga es la unidad entre exhalación e inhalación, entre sangre y semen, entre sol y luna, y entre la psique individual y el Si-mismo transcendental”.— Yoga-śikhā-Upaniṣad (1.68-69)

“Se considera como Yoga: el firme dominio de los sentidos”.— Katha-Upaniṣad (6.11)

“El yoga es equilibrio (samatva)”.— Bhagavad-Gītā (2.48)

 

Significado de la palabra yoga

 

La palabra sánscrita yoga proviene de la raíz verbal “yuj” que significa "uncir" o "unir”. Así, en un contexto espiritual, el yoga implica "entrenamiento o disciplina unitiva”.

 

En sentido técnico, ya que la esencia de la enseñanza del yoga consiste en un entrenamiento sistemático de la mente, su nombre debe ser derivado del equivalente indio de "poner en tensión", aunque los otros significados también se hacen presentes en grado mayor o menor. Así pues, se debe entender por yoga el "unirse el yogui, no primitivamente a alguna cosa, sino absolutamente en sí" (en el participio pasivo, yukta, en estado de unión, unificado), lo cual implicará el desligamiento previo de la materia, la emancipación con respecto al mundo. "Ligar, mantener oprimido, poner bajo yugo", todo esto tiene por objeto abolir la dispersión y los automatismos que caracterizan a la conciencia profana para lograr el recogimiento del espíritu.

 

En los tiempos del Taittirīya Upaniṣad (segundo milenio a.C.), este término se asimilaba a “esfuerzo espiritual”, concretamente al control de la mente y los sentidos.

 

En la época del Bhagavad-Gītā (tercer o cuarto siglo a.C.) la palabra yoga se utilizaba para hacer referencia a la tradición hindú de disciplina espiritual que comprendía diferentes vías hacia la autorrealización o iluminación. En esa época, el yoga se consideraba estrechamente unido al sāṃkhya. Este hecho se reflejó en el Mahābhārata, donde con frecuencia se utilizaba el compuesto sāṃkhyayoga. Posteriormente, el yoga y el sāṃkhya se desarrollaron en escuelas filosóficas independientes, conocidas como yoga y sāṃkhya clásicos, respectivamente.

 

Si las escuelas del yoga pre-clásico, tal como se encuentran en el Bhagavad-Gītā, el Mokṣa Dharma y en otras partes del Mahābhārata, defienden una filosofía panteísta, Patañjali introduce una metafísica dualista. Parece que rechaza la idea de que el mundo sea un aspecto de lo divino y hace una distinción radical entre naturaleza (prakti) y el sí-mismo-trascendental (puruṣa). En este sentido, el yoga puede considerarse como una “separación” (viyoga), o una “re-unión” o “regreso a la naturaleza original”.

 

Aunque el sistema de Patañjali se llegó a considerar como una de las seis escuelas clásicas del hinduismo, sin embargo, su dualismo le impidió asumir un mayor significado cultural. La orientación filosófica dominante dentro del hinduismo ha sido siempre no dualista (advaita). Por tanto, las escuelas del yoga post-clásico, tal como las registradas en los Upaniṣads del yoga, en el Tantrismo y en el haṭhayoga, se reafirman en el panteísmo de los tiempos antiguos. Esta es también la posición esencial del yoga integral de Aurobindo.

 

Historia y desarrollo del yoga

 

Históricamente, se puede dividir la evolución del yoga en seis grandes categorías:

1. Proto Yoga: también denominado Yoga Védico y Yoga Arcaico, se refiere a elementos de yoga encontrados en los cuatro Vedas, especialmente en el Ṛg-Veda y en el Atharva-Veda, algunos de cuyos numerosos himnos pudieron haber sido compuestos durante el tercer milenio a.C., o incluso antes.

Las evidencias arqueológicas encontradas en las antiguas civilizaciones de los Valles del Indo y Sarasvatī, ayudan a situar esta era entre el 3.000 y el 1.800 a.C.

2. Yoga Pre-Clásico: se refiere a las numerosas enseñanzas yóguicas anteriores a Patañjali; es una designación colectiva para diferentes escuelas representadas principalmente en el Mahābhārata, especialmente en el Bhagavad-Gītā, pero también en otras escrituras como el Kaṭha-, Maitrāyaṇi- y Śvetāśvatara- Upaniṣads, el Mokṣa Dharma y el Anu-Gītā.

La metafísica de esta época es esencialmente vedántica. La práctica del yoga se fundamenta en una forma de misticismo sacrificial basado en la internalización del ritual brahmánico. Estos esfuerzos conducen al desarrollo de una rica tecnología contemplativa que engloba los conceptos del yoga primitivo y las prácticas basadas en la metafísica vedántica del no-dualismo.

Esta época abarca desde las primeras Upaniṣads, en el 1.500 a.C., hasta el 500 a.C.

3. Yoga Épico: corresponde al período situado entre el 500 a.C. y el 200 d.C. Las enseñanzas de esta época se hallan principalmente en la Upaniṣads medias y en el Mahābhārata.

En esta época se produce una proliferación de escuelas y doctrinas que, en su mayor parte, continúan siendo no-dualistas. Las enseñanzas yóguicas se exponen asociadas con las ideas del sāṃkhya.

En muchos casos, el Yoga Épico se considera una parte del Yoga Pre-Clásico.

4. Yoga Clásico también denominado Yoga-Darśana y Yoga de Patañjali: se inicia alrededor del 200 d.C. con la doctrina establecida en los Yogasūtras de Patañjali y se desarrolla a lo largo de varios siglos con una extensa literatura de comentarios.

Su base metafísica no es ya la del vedānta, sino la de una estricta interpretación dualista de la realidad. Dada su gran importancia filosófica, forma parte de los seis puntos de vista (darśana) ortodoxos del hinduísmo.

5. Yoga Post-Clásico: desde el 200 d.C. hasta el 1.900 d.C.; ésta época hace referencia a numerosas enseñanzas yóguicas posteriores a Patañjali, pero vuelve a las enseñanzas no-dualistas del Yoga Pre-Clásico, ignorando la mayor parte de su filosofía no-dualista pero utilizando ocasionalmente su delineación del camino de ocho pasos (aṣṭāṅgayoga) y sus precisas definiciones. Este periodo corresponde a la Upaniṣads del Yoga y el Yoga Vāsiṣṭha, a las escrituras del Tantrismo y al Haṭha Yoga.

6. Yoga Moderno: a partir del 1.900 d.C., comprende el Yoga Integral de Sri Aurobindo y las numerosas escuelas occidentales de Haṭha Yoga.

 

Técnica para un fin y fin de una técnica

 

El sistema yoga, a diferencia del sāṃkhya, no es un sistema teórico que pretenda dar respuestas a cuestiones metafísicas. Su preocupación no estriba en estudiar el origen o la causa de la asociación entre materia y sí mismo. Encuentra estas especulaciones sin sentido y sin posibles respuestas en un mundo y un ser —el ser humano—, limitados por el tiempo, el espacio y la misma inteligencia atada a la materia.

 

Su punto de partida es el ser humano concreto, histórico, en un mundo ya en movimiento desde toda la eternidad. Es más, se parte de la situación presente, de ignorancia, en la que se encuentra el practicante (y en la que nos encontramos todos), aceptando como real lo que nuestros sentidos perciben, pero teniendo siempre presente que el observador interno puede contemplar tal realidad de forma muy distinta una vez alcanzada la liberación; en consecuencia, aparentemente pueden darse los mayores absurdos y contradicciones, desapareciendo con ellos los interrogantes metafísicos que se planteaban al inicio.

 

Desde el yoga lo que se busca es efectividad para crear las condiciones psicológicas que nos posibiliten una visión superior y poder así resolver paradojas que sólo se plantean en el estado de conciencia ordinario. Así, por ejemplo, ¿qué sentido tiene discutir sobre el origen de lo que nunca tuvo origen?.

 

avidyā

ignorancia

lleva a

duḥkha

dolor

lleva a

yoga

técnica

lleva a

samādhi

énstasis

lleva a

vivekakhyāti

conocimiento

lleva a

kaivalya

liberación

 

De la ignorancia y el dolor a la liberación

 

El individuo se encuentra sumido en la ignorancia de su auténtica naturaleza. De acuerdo con el Yoga y con la mayoría de los sistemas de pensamiento orientales, la naturaleza real del individuo es de tipo espiritual, pura conciencia-energía. En Yoga se considera que, debido a causas inexplicables, la pura conciencia del ser se encuentra asociada con la materia inconsciente e identificada de forma ilusoria con un cuerpo y, sobre todo, con una sustancia mental, sujetos ambos al paso del tiempo. En tales circunstancias, el sí mismo conoce a través de la mente. Esta situación es causa de una fuerte limitación al conocimiento que produce angustia existencial y que provoca estados de dolor y sufrimiento, los cuales no deben contemplarse únicamente en su aspecto negativo sino que deben ser considerados como situaciones que producen gran inquietud en el individuo por tratar de superarlas.

 

El objetivo que persigue todo individuo es evitar el dolor y el yoga es un camino directo para ello, pues la consecuencia final es la liberación de todas las limitaciones, incluida la muerte y, en consecuencia, el retorno a la condición original. Ello se logrará no por medio de la inmortalidad física o mental, sino por medio de la práctica yóguica llevada a su perfección.

 

Con la práctica continuada y progresiva se pretende acceder a la interiorización profunda (samādhi), estado temporal en el que tiene lugar la abstracción de los procesos mentales; es decir, que provoca la desaparición de la mente y que, por tanto, proporciona conocimiento y sabiduría sobre la realidad.

 

Fuera de dicha abstracción, el sí mismo se identifica con el contenido mental y la actitud para comprender el objeto se ve simplemente reemplazada por la concepción que la mente tiene de dicho objeto o por una falta total de comprensión (YS.I.4).

 

Por último, al perfeccionar dicha interiorización, se llega a comprender plenamente el objeto, alcanzando la comprensión total de la realidad, eliminando la ignorancia existencial y logrando la liberación del sufrimiento ilusorio.

 

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